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Hebreos 10:11 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Los sacerdotes, puestos en pie, ofician cada día y ofrecen repetidas veces los mismos sacrificios, a pesar de que éstos nunca pueden borrar pecados.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Bajo el antiguo pacto, el sacerdote oficia de pie delante del altar día tras día, ofreciendo los mismos sacrificios una y otra vez, los cuales nunca pueden quitar los pecados;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Los sacerdotes están de servicio diariamente para cumplir su oficio, ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca tienen el poder de quitar los pecados.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y todo sacerdote en verdad está de pie° día tras día ministrando y ofreciendo repetidamente los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.°

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y ciertamente todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Aunque los sacrificios de animales no quitan el pecado, los sacerdotes judíos siguen ofreciéndolos muchas veces todos los días.

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Otras versiones



Hebreos 10:11
21 Referencias Cruzadas  

Inmolarás cada día un novillo en sacrificio por el pecado, en expiación; purificarás el altar por el sacrificio de expiación y lo ungirás después para consagrarlo.


¿Qué me importa la multitud de vuestros sacrificios? -dice Yahveh-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y cabritos no me agrada.


Ésta es la parte sagrada del país que pertenecerá a los sacerdotes ministros del santuario que se acercan a servir a Yahveh. Les servirá de emplazamiento para las casas y de lugar sagrado para el santuario.'


'Tropas enviadas por él profanarán el santuario y la ciudadela, abolirán el sacrificio perpetuo y pondrán allí la abominación de la desolación.


A partir del momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días.


Se elevó hasta el mismo jefe de este ejército y le quitó el sacrificio perpetuo. Destrozó el fundamento de su santuario,


todavía estaba yo diciendo mi oración, cuando Gabriel, el hombre que yo había contemplado en visión al principio, se acercó a mi volando, a la hora de la ofrenda de la tarde.


Concertará una alianza con muchos durante una semana; y en la mitad de la semana suprimirá el sacrificio y la oblación. Pondrá sobre el ala del templo la abominación de la desolación, hasta que la ruina decretada se desplome sobre el devastador.'


'¿Con qué me presentaré a Yahveh y me postraré ante el Dios excelso? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con terneros de un año?


Así lo haréis a diario durante siete días: es un alimento, un manjar pasado por el fuego de calmante aroma en honor de Yahveh, que se ofrece además del holocausto perpetuo y de su libación.


Les dirás: éste es el manjar pasado por el fuego que ofreceréis a Yahveh: cada día dos corderos de un año, sin defecto, como holocausto perpetuo.


Esto se añadirá al holocausto del mes y a su oblación, al holocausto perpetuo, a su oblación y a sus libaciones, según lo prescrito. Es manjar pasado por el fuego de calmante aroma en honor de Yahveh.


Conteniendo, en efecto, la ley sólo una sombra de los bienes futuros, no la reproducción exacta de las realidades, nunca puede, con los sacrificios, siempre los mismos, ofrecidos sin cesar, año tras año, perfeccionar a los que se acercan a ellos.


porque es imposible que sangre de toros y de machos cabríos borre pecados.


Porque todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto para representar a los hombres en las relaciones con Dios en lo concerniente a ofrecer dones y sacrificios por los pecados.


Él no necesita, como los sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios, cada día, primero por los pecados propios y después por los del pueblo. Porque esto lo hizo de una vez para siempre ofreciéndose a sí mismo.


Él es ministro del santuario y de la Tienda verdadera que construyó el Señor y no un hombre.


Seguramente que, si él estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, pues hay ya otros que ofrecen dones según la ley