Los que la abrasan por el fuego y la asolan perezcan por el enojo de tu faz.
Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.
Fortalece al hombre que amas, al hijo que elegiste.
Que tu mano apoye al hombre que hace tus obras, al hijo de hombre que has hecho fuerte para ti.
¡Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo del hombre que para ti fortaleciste!
quemado por el fuego y desolado: ¡perezcan ellos ante el furor de tu mirada!
Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.