Pues no confío en mi arco, ni mi espada me dará la victoria.
Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado a los que nos aborrecían.
Tú eres el que nos da la victoria sobre nuestros enemigos; avergüenzas a los que nos odian.
mas por ti vencemos a nuestros adversarios, tú dejas en vergüenza a los que nos odian.
Porque eres Tú el que nos libras de nuestros opresores, Y el que avergüenzas a los que nos aborrecen.
No es en mi arco en quien confío, ni mi espada será la que me salve;
Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado a los que nos aborrecían.