Y se dice en su corazón: “¡No me moveré de generación en generación!” El que no está sujeto al mal, maldice.
Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio.
Piensan: «¡Jamás nos sucederá algo malo! ¡Estaremos para siempre sin problemas!».
Dice en su corazón: 'Soy inquebrantable, la desgracia jamás me alcanzará'.
Y dice en su corazón: No seré conmovido jamás, El infortunio no me alcanzará.
En su interior se dice: 'Jamás sucumbiré ni tendré nunca reveses'.
Dice en su corazón: No seré movido: Nunca me alcanzará la adversidad.