viene del septentrión áureo resplandor, y se reviste Dios de terrible majestad.
Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.
También el esplendor dorado proviene del monte de Dios; él está vestido de deslumbrante esplendor.
Del norte llega una luz dorada: es la gloria terrible en torno a Dios.
Del norte asoma un resplandor de oro: ¡En Dios hay una majestad terrible!
del norte llega la claridad. Hay en torno a Dios un esplendor temible:
viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.