¡Escuchad atentamente mis palabras, dadme siquiera este consuelo!
Oíd atentamente mi palabra, Y sea esto el consuelo que me deis.
«Escuchen con atención lo que digo; es una forma de consolarme.
Escuchen, escuchen mis razones, esto sería mejor que consolarme.
Escuchad atentamente mis palabras, Y que os sirvan de consuelo.
'Escuchad, escuchad mis palabras; concededme al menos este consuelo.
Oíd atentamente mis palabras, y sea esto vuestra consolación.