La palabra "permisible" se define comúnmente como aquello "que se puede permitir". Sin embargo, esta definición, aunque correcta, resulta insuficiente para abarcar la complejidad y matices que encierra este adjetivo.
El término "permisible" proviene del latín permissibilis, formado por el prefijo per- (a través de, completamente) y el verbo mittere (enviar, dejar ir), junto con el sufijo -ibilis, que indica posibilidad o capacidad. Por lo tanto, su origen etimológico nos habla de la capacidad de ser completamente "dejado pasar" o "autorizado".
"Permisible" implica la existencia de una norma, una autoridad o un conjunto de principios que establecen lo que es aceptable o tolerable. Algo permisible se encuentra dentro de los límites de lo permitido, no transgrede las reglas establecidas, ya sean explícitas o implícitas.
El concepto de lo "permisible" ha evolucionado a lo largo de la historia, influenciado por cambios sociales, culturales y religiosos. Lo que era permisible en una época puede ser considerado inaceptable en otra. Por ejemplo, ciertas formas de castigo corporal que eran permisibles en el pasado son ahora consideradas ilegales y moralmente reprobables.
Es importante distinguir entre "permisible" y otros términos relacionados, como "legal", "moral" y "ético". Algo puede ser legalmente permisible, pero no moralmente aceptable, y viceversa.
Además, la permisibilidad puede ser relativa. Lo que es permisible en una situación particular puede no serlo en otra. El contexto juega un papel crucial en la determinación de la permisibilidad de una acción.
La permisibilidad no es una característica intrínseca de una acción, sino una evaluación que depende de un marco normativo específico.
En resumen, "permisible" es un término con un significado rico y complejo que va más allá de la simple idea de lo que se puede permitir. Su comprensión requiere un análisis del contexto, las normas y los principios que lo rigen.