1. Insecto himenóptero, de unos quince milímetros de largo, de color pardo negruzco y con vello rojizo. Vive en colonias, cada una de las cuales consta de una sola hembra fecunda, muchos machos y numerosísimas hembras estériles; habita en los huecos de los árboles o de las peñas, o en las colmenas que el hombre le prepara, y produce la cera y la miel.
2. Persona laboriosa y previso.
(heb. devoh·ráh).
Las referencias bíblicas a este insecto por lo general tienen que ver con las abejas silvestres. La descripción de Canaán como una “tierra que mana leche y miel” indica que desde tiempos remotos había muchas abejas en aquella tierra. (Éxodo 3:8) «y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo». El clima cálido y la abundancia de flores continúan haciendo de ella una tierra idónea para las abejas, por lo que la apicultura es muy popular en la actualidad. De las más de veinte mil especies de abejas que se conocen, hoy día la subespecie más común en Israel es una abeja oscura llamada Apis mellifica syriaca.
La miel que Jonatán comió durante una campaña militar se encontraba en el bosque, y es probable que la colmena estuviera en un árbol hueco. (1 Samuel 14:25-27). Las abejas silvestres del valle del Jordán suministraron gran parte del alimento de Juan el Bautista. (Mateo 3:4) «Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre». Las abejas no solo hacen sus colmenas en los árboles, sino también en otras cavidades huecas, como las hendiduras de las rocas y los muros. (Deuteronomio 32:13) «Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, Y comió los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal». (Salmos 81:16) «Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría».
El relato de (Jueces 14:5-9), ha suscitado algunas preguntas. Sansón había matado a un león y al volver, encontró “un enjambre de abejas en el cuerpo muerto del león, y miel”. Es bien conocida la fuerte aversión de la mayoría de las abejas a los cuerpos muertos y a la carroña. Sin embargo, el relato dice que Sansón volvió “después de algún tiempo” o, según el texto hebreo original, “después de días”, frase que puede referirse a un período hasta de un año. Compárese con (1 Samuel 1:3) «Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová», en el texto hebreo la expresión “de año en año” es literalmente “de días en días”; compárese también con (Nehemías 13:6) «Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusalén, porque en el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia fui al rey; y al cabo de algunos días pedí permiso al rey». El tiempo transcurrido fue suficiente como para que los insectos, las aves u otros carroñeros consumieran la mayor parte de la carne, y que el fuerte sol desecara el resto. También prueba que había pasado bastante tiempo el hecho de que el enjambre de abejas no solo había formado su colmena en el cuerpo muerto del león, sino que también había producido bastante cantidad de miel.
Se utiliza la ferocidad del ataque de un agitado enjambre de abejas para describir la manera como los amorreos echaron fuera de su dominio montañoso a las fuerzas israelitas. (Deuteronomio 1:44). El salmista compara a las naciones enemigas con un enjambre de abejas que ataca, y dice que se las mantuvo a distancia por medio de la fe en el nombre de Jehová. (Salmos 118:10-12.)
El profeta Isaías predijo gráficamente la invasión de la Tierra Prometida por los ejércitos de Egipto y Asiria, asemejando sus tropas a enjambres de moscas y abejas a los que Jehová Dios figurativamente ‘silba’ para que vayan y se asienten sobre los valles torrenciales y las hendiduras de los peñascos. (Isaías 7:18,19). Este ‘silbar’ no supone que esta sea una práctica real de los apicultores, sino tan solo indica que Jehová atrae la atención de las naciones agresoras hacia la tierra de Su pueblo.
Dos mujeres del registro bíblico se llamaron Débora (que significa: “abeja”): la nodriza de Rebeca (Génesis 35:8) «Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut», y la profetisa que cooperó con el juez Barac en la derrota del rey cananeo Jabín. (Jueces 4:4) «Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot».
En el AT no se menciona específicamente la crianza de a., aunque eso era algo conocido ya en Asia Menor desde tiempos muy antiguos. Para resaltar que la Tierra Prometida era muy fértil, se usaba la figura “tierra que fluye leche y miel”. De manera que por la riqueza de la vegetación, Canaán tenía abundancia de a., lo que se ve en el caso del león muerto por •Sansón, en el cual prontamente se formó un panal (Salmos 118:12) «Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré». Se utiliza la expresión “me rodearon como a.”. Nombre científico: Apis mellifica. •Animales de la Biblia.
ver ANIMALES
(hebr. 'debórá, Débora). La cría de las a. no se menciona en el AT, pero se conocía en Asia Menor desde el s. XIV
ver ANIMALES.
Abeja (heb. debôrâh; término que dio lugar al nombre Débora*). Insecto productor de miel. No se menciona específicamente el oficio de apicultor en el AT, pero probablemente ya existía en tiempos remotos. Algunos eruditos creen que el heb. yaar en (y quizá también en el v 25) se debería traducir 'colmena' o 'colmenar' en lugar de 'bosque', con lo que estos versículos indicarían la existencia de la apicultura en la antigua Palestina (la apicultura aparece en las leyes heteas del s XIV a.C.: secciones 91 y 92 de la Tableta I). En el AT hay referencias a abejas silvestres o su miel (, BJ; 32:13; ; ; ). El almacenado de esta miel, mencionado en y , reforzaría la comparación de Palestina como una 'tierra que fluye leche y miel' (; ). Para la abeja silvestre, véase Avispa. Bib.: LVTL 404; ANET 193.