Sangre y silencio fue el precio, fue el costo de mi vivir

Jesús pagó en la cruz un precio muy alto por cada uno de nosotros, no sabremos como agradecerle y pagarle por lo que hizo, por eso rindamos nuestras vidas a ÉL, y vivamos para ÉL, porque gracias a su sacrificio tenemos acceso al Padre, tenemos perdón de pecados, pero sobre todo lo tenemos a ÉL que no nos jedará ni nos desamparará, y que cada día nos ayudará y transformará hasta llegar a ser lo que el quiere de nosotros.

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