¡¡¡Procura agradar a Dios con todo lo que haces!!!

En algunos momentos nos surgen preguntas cómo: ¿Puedo hacer esto?, ¿Estará mal si de repente hago eso?, ¿Se molestará Dios conmigo si hago esto?, ¿Me castigará Dios por hacer lo que no debo?.

Otros piensan: «Sí esa persona lo hizo y tambien es cristiana entonces yo tambien puedo», «No pasará nada si hago esto, con tal, despues le pido perdón a Dios y ÉL me perdona», «Lo voy a hacer, y estoy tranquilo porque como Dios me ama…»

Se crea una división, por un lado con el libertinaje y por el otro con la religiosidad y la obsesión por la santidad, pero la realidad que debemos conocer es que debe existir un balance, control y muy importante cuidado con ambas.

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