Este hombre hizo un sorprendente acto de valentía y amor al arriesgarse por salvar la vida de un pequeño de 4 años que colgaba de un cuarto piso.
La recompensa para este joven «indocumentado», el cual vivió terribles experiencias en su camino para poder llegar a Francia, es que por su acto de heroísmo recibió la nacionalidad de dicho país y la oportunidad de trabajar con los bomberos para realizar actos similares.
Esto nos demuestra el poder del amor al prójimo; nos recuerda la importancia de amar a los demás e la misma forma en que nos amamos a nosotros mismos; e incluso, nos hacer pensar en hacer sacrificios por otras personas, tal como lo hizo Jesucristo por cada uno de nosotros.
Dios nunca se queda con nada, cuando hacemos su voluntad y cumplimos su palabra, Él se encargará de recompensarnos.