Carlos Evans: Perder una mano y dos piernas no fue para él una tragedia

Carlos Evans: Perder una mano y dos piernas no fue para él una tragedia
Carlos Evans: Perder una mano y dos piernas no fue para él una tragedia

En medio de un patrullaje rutinario en Afganistán, la vida del sargento puertorriqueño de los Marines Carlos Evans Toro cambió para siempre.

Encontraron unos explosivos. Llamó a unos especialistas para que bregaran con ellos y cuando se iba a ir, se levantó, caminó como ocho pasos y escuchó un ¡bum!.

En el silencio posterior a la explosión, sólo percibía un chillido en su oído izquierdo. No sentía dolor. Comenzó a preguntarles a sus compañeros qué había pasado.

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Ellos le decían que todo estaba bien, pero cuando le realizaron un torniquete en una de sus piernas, un dolor terrible lo invadió.

Luego de aquello le estaba dando mucho sueño, se estaba mareando y allí pensó que moriría. Era tanto el dolor que sentía que le pedía al doctor que lo asistía que lo dejara morir. Empezó a orar e hizo su paz con Dios.

Un amigo suyo le decía: «Tú no te vas a morir». «Tu esposa y tus hijas están esperándote. Tú no te puedes morir», dijo para el portal PrimeraHora

Cuatro días después,  luego de múltiples angustias vividas por sus familiares en Puerto Rico, Carlos despertó en el Bethesda Naval Hospital en Maryland.

A su lado estaba Rosemarie, su esposa, y fue ella  quien le dio la noticia de que había perdido las piernas y la mano izquierda.

Aunque al principio puedo pensar que su vida no sería igual y sentía vergüenza; tiempo después explica que lo ocurrido no fue una tragedia, sino una gran bendición.

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