“Un Texto sin Contexto, un Pretexto”

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Apostasía cambia lo que ya creías!! cuida tu corazón!
Apostasía cambia lo que ya creías!! cuida tu corazón!

“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios, hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20-21)

Una de las cosas que aprendí, fue que con la Biblia se puede “probar” casi cualquier cosa, sacando textos de sus contextos, parcializandola, y acomodándola a nuestra particular interpretación.
De esa forma en la inquisición, se pelearon las “guerras santas” o las históricas “cruzadas”, sectas, religiones, brujos y hasta espiritistas encuentran versículos para apoyo de sus doctrinas o prácticas, hasta la doctrina comunista se basa en textos bíblicos, cuando se repartían los bienes y no había necesitado entre los primeros cristianos.(Hechos 2:45)

Esa son las razones por la cual tenemos dentro del espectro evangélico, Calvinistas y Arminianistas, mesiánicos, amilenialista, y premilenarista, trinitarios y unicistas, dispensacionalistas y otros que nos ocuparían varios renglones.

Las segmentaciones, el pluralismo y la diversificación, las diferentes teologías, las liberales, la de apertura, la del proceso, etc. se debe precisamente a “la particular interpretación” del texto sagrado.

De la misma forma interpretamos, para casi todo lo nuevo que se practica, la “borrachera del Espíritu” , textos descontextualizados de Hechos 2:13 y 15, cuando el día de Pentecostés aquellos ciento veinte fueron bautizados, o aquellos versículos que refieren al “vino nuevo”, la “caída por el Espíritu” en cuando al día que Jesús resucitó, la guardia Romana cayeron para atrás, las danzas, porque David danzó celebrando una victoria, los “brincos y saltos” porque la Escritura dice en un texto: “Saltaréis como becerros de la manada”, (Malaquías 4:2), así la unción generalizada de aceite, o la unción con aceite de toma de calles y ciudades, la doctrina de pactos y decretos, la de la prosperidad, la del exitismo y conquista, el “atar demonios”, las “regresiones y sanidad espiritual” , las “maldiciones generacionales”, el hacer hablar a los demonios como práctica, la inclusión de símbolos y fiestas Hebreas dentro de los cultos cristianos, la lluvia de oro, el shock eléctrico, el soplar para que caigan, la Santa cena a los infantes, el bautismo de los párvulos, los nuevos ministerios de “apóstoles” y “profetas”, las mujeres en el “pastorado”, el “G12” y las células, los ministerios “unipersonales”, la Iglesia comprometida y militando en la política, el ecumenismo, el movimiento carismático,  etc.

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con el (El arrebatamiento o traslación de la Iglesia) …Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía…” (2 Tesalonicenses 2:1 y 3)

La “apostasía” significa el abandono de la fe, pero no la fe interpretada como esperanza o creencia, sino como el abandono de los fundamentos cristianos, en un diccionario común, la definición básica es: cambiar de opinión o doctrina.
Como sabemos todas estas “modas” o “tendencias teológicas” que tantos defienden a capa y espada, han surgido en las últimas décadas, no se pueden encontrar referencias históricas, ni bíblicas, sobre muchas “unciones” y “ministerios” modernos.

Si la Apostasía significa “cambiar de opinión o doctrina” ¿Será casualidad, que tantos comenzaron creyendo de una forma y luego cambiaron, mutaron y se “adaptaron” a la modernidad teológica?, antes creían en el arrebatamiento de la Iglesia, ahora ya no, antes creían en los dones espirituales, ahora no, creyeron de una forma y se convirtieron al Señor y luego algo pasó, ¿encontraron acaso una nueva revelación, que no está en la Biblia?.

Solo debiéramos hacer un simple ejercicio saludable: Buscar a los antiguos cristianos, los ancianos, aquellos que caminaron con Dios en la fe cristiana por más de 40 o 50 años, en cualquier congregación o denominación, (todavía podemos hallar a muchos) y preguntarles: ¿Como era la Iglesia cuando creyeron? ¿Como era la doctrina, los cultos, los pastores?, ¿Como operaba Dios en sus reuniones, como eran los dones, que sucedía en aquel entonces? Se van a sorprender, y estoy hablado de solo 40 o 50 años.

Sergio Gebel

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