Lo que Dios prohibía en las relaciones sexuales y ahora no

Cuando se habla de sexualidad o relaciones sexuales en el mundo cristiano siempre es considerado objeto de controversia y algunas veces un tabú por ser un tema delicado, sin embargo como hijos e hijas de Dios debemos tener en cuenta lo que a Dios le agrada o no en este aspecto.

Lo que Dios prohibía en las relaciones sexuales y ahora no
Lo que Dios prohibía en las relaciones sexuales y ahora no.

La sexualidad o el sexo es un don y regalo de parte de Dios a su creación – entiéndase varón y hembra – por el cual permite que hayan muchas más vidas en la tierra, además de que como seres humanos el matrimonio se debe consumar durante este acto para disfrute de ambas personas.

Pero así como Dios dio a la humanidad este regalo, asimismo puso estatutos que se pueden traducir como leyes inquebrantables que hacen de este momento una práctica sana que no contamina ni añade vergüenza.

¿Qué dice la Biblia?

Basado en Levítico 18, Dios establece una serie de normas a seguir, a continuación mencionaré algunas de ellas:

  • No tener relaciones sexuales con la propia familia (padre, madre, tío (a), primos, etc) y con quien comparta algún vínculo sanguíneo.
  • No tener relaciones sexuales con los hermanos de la pareja, ya sea por parte del hombre adulterar con la hermana de su esposa.
  • Respetar los días de menstruación de las mujeres, y durante ese lapso de tiempo no tener ningún tipo de relación sexual con ella.
  • Actos sexuales que vayan más allá de lo humano – animales – es algo que Dios aborrece (y es que Dios no dijo hombre con animales, sino varón y hembra).
  • El lazo “sentimental” entre personas del mismo sexo y llegar al acto sexual de este tipo Dios no lo tolera, porque es algo que quebranta lo que Él ha dicho sobre su creación.

Esta palabra de la Biblia se basa en el Antiguo Testamento, pero hoy en día muchos se hacen esta pregunta:

¿Habrá algo que ya no esté prohibido por Dios en el sexo?

Y LA RESPUESTA ES: NO.

Lo que Dios dice se mantiene por los siglos de los siglos y sigue vigente aún cuando Cristo venga por su pueblo, porque su palabra permanece y es la garantía de vida de quienes la practican; por tanto, todas estas leyes que se nos fueron dadas son válidas para cualquier temporada de nuestra vida.

«Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre» Isaías 40:8.

Obviamente, la mayoría de la humanidad quebranta los mandamientos de Dios en cuanto a relaciones sexuales tanto de hombres con mujeres como con personas del mismo sexo.

Por la ignorancia de parte de ellos hacia lo que dice la palabra o porque simplemente aún sabiendo lo que no se debe hacer, optan por el pecado.

«He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones» Eclesiastés 7:29.

Por eso, es importante que la palabra de Dios sea lo que rija tu vida, lo que le de sentido a tus días y lo que se aplique en tu día a día, ya que ese es el manual para tener además de éxito, la aceptación, bendición y gracia de parte de Dios en lo que emprendas hacer.

«Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino» – Salmos 119:105.

El matrimonio, constituido como una institución sagrada, no es solamente un papel y ya, es la unión de la trinidad con dos personas puestas por Dios para toda la vida.

Así que el sexo es para el disfrute de “una sola carne” siempre y cuando lo que se estableció esté pro encima de lo que nuestro cuerpo quiera.

«Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne» Génesis 2:24.

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