¿Tiene algún efecto la brujería en los cristianos?

¿Se ha preguntado alguna vez si los cristianos pueden ser maldecidos por la brujería? Si usted es una de las muchas personas que sí tiene esa duda, no está solo. Muchos creyentes, sobre todo los líderes cristianos, enseñan que la historia de Balac y Balaam en el Antiguo Testamento nos demuestra que Dios no permite que los cristianos sean maldecidos por brujería. Pero, estudiar esa historia de cerca revela que las cosas no son así de sencillas. No debemos hacer oídos sordos a las historias verídicas de las experiencias reales que muchos cristianos han tenido como víctimas de la hechicería.

¿Que puerta dejas abierta?

Una puerta naturalmente sirve para separar dos ambientes, es la entrada o salida de un lugar a otro. En lo espiritual funciona de la misma manera.  A veces abrimos puertas espirituales que nos llevan a bendición, como cuando obedecemos y practicamos la Palabra de Dios o, por el contrario, abrimos puertas espirituales que nos llevan a maldición cuando hacemos cosas opuestas que honren a Dios, como por ejemplo caer en pecado, la idolatría y todo acto de corrupción que complace al diablo.

¿Cómo podemos evitar y cancelar estas influencias?

Es la voluntad propia la que le cede el terreno al enemigo y abre puertas a través de las cuales éste envía sus espíritus para influenciarnos. La solución está en reconocer que Dios nos ha llamado a vivir una vida santa y pura, y a desechar todo lo que no proviene de Él; de esta manera, el enemigo no tendrá lugar en nuestra vida.

Tal como lo indica la Biblia, en una persona donde Dios vive, no puede vivir el enemigo. Si una persona no está entregada a Dios, será entregada al enemigo. Solamente una relación directa con el verdadero Creador, a través de Cristo, puede eliminar las influencias del enemigo. Eso no quiere decir que dejará de intentar o que dejará de oponerse a nosotros, pero ante el Creador, todo ser creado tiembla y no tiene poder.

La Biblia nos dice que «la maldición sin motivo jamás llega a su destino”  (Proverbios 26:2). Esto significa que las maldiciones absurdas no tienen efecto alguno. Dios no permite que sus hijos sean maldecidos. Dios es soberano. Nadie tiene el poder de maldecir a alguien a quien Dios ha decidido bendecir. Dios es el Único capaz de pronunciar juicio.

En la Biblia, los “hechizos” siempre son citados en forma negativa. Deuteronomio 18:10-11 incluye a aquellos que lanzan maleficios, entre quienes cometen otros actos “abominables para con el SEÑOR”, tales como el sacrificio de niños, la hechicería, los sortilegios, la adivinación, o la necromancia (consultar con los muertos).

Miqueas 5:12 dice que Dios destruirá las hechicerías y a aquellos que lancen hechizos. Apocalipsis 18 describe las hechicerías como parte del engaño que será usado por el anticristo y su “gran ciudad de Babilonia” (v. 21-24). No obstante, el engaño será tan grande, que aún los elegidos serán engañados si Dios no nos protegiera (Mateo 24:24). Al final, Dios destruirá a Satanás, al anticristo, y a todos los que los sigan (Apocalipsis capítulos 1920).

¿Puede esto interferir en mi comunión con Dios?

El vudú, la hechicería, los maleficios y las maldiciones no tienen poder sobre nosotros porque ellos vienen de Satanás, y sabemos que “… mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). Dios los ha vencido, y hemos sido liberados para adorar a Dios sin temor (Juan 8:36). “Jehová es mi luz y salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Salmo 27:1).

El cristiano ha nacido de nuevo como una nueva persona en Jesucristo (2 Corintios 5:17), y estamos con la constante presencia del Espíritu Santo que vive dentro de nosotros y bajo cuya protección existimos (Romanos 8:11). Pero todo esto depende de como este tu comunión con Dios, tu vida debe ser un ejemplo vivo de integridad y obediencia a su palabra.

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