Si aprendes del mejor maestro, enseñaras la mejor lección

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La Sabiduría viene de Dios, aprendamos de Él.

Cuando nacemos, venimos al mundo con instintos propios de todo ser humano: hambre, sueño, necesidad fisiológicas, entre otros. Son instintos, es decir nadie nos enseña a tener hambre o a que nuestro cuerpo tenga alguna necesidad, eso es algo propio. Sin embargo a medida que vamos creciendo si existe infinidad de cosas que debemos aprender a hacer, como ir al baño solos, aprender a caminar, leer, escribir…

¿Cual es el punto de esto?: Cuando conocemos a Dios, cuando decidimos vivir una vida cristiana, buscar la santidad,  estudiar la Palabra; Debemos hacerlo pegados a Dios, de otra forma no hay manera de que tengamos exito. Nuestra vida espiritual depende totalmente de Él, el Espíritu Santo es quien os enseña a vivir una vida correcta ante los ojos del Padre.

En el Salmo 119 podemos observar como se repite constantemente una palabra “ENSEÑAME”. El salmista pide al Señor con denuedo “enséñame…”una enseñanza que viene de la Palabra de Dios…

Bendito tú, oh Señor; enséñame tus estatutos. (Salmos 119:12)

De mis caminos te conté, y tú me has respondido; enséñame tus estatutos. (Salmos 119:26)

La tierra, oh Señor, está llena de tu misericordia; enséñame tus estatutos. (Salmos 119:64)

Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh Señor, y enséñame tus ordenanzas. (Salmos 119:108)

La sabiduría de Dios sobrepasa todo, es a Él a quien debemos recurrir a cada instante…

Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas. (Salmos 25:4)

Encamíname en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día. (Salmos 25:5)

Analiza tu vida ¿Estas orando y confiando en el Espíritu Santo para aprender la verdad y para ponerla por obra? ¿Le damos espacio primordial al Señor para aprender de su palabra o solo la leemos sin entendimiento?

Solo Cristo puede guiarnos a aprender de su palabra como es debido, cada vez que nos sentemos a escudriñarla pidamosle sabiduría al Señor para y luego enseñarla.

Así fue porque Esdras había decidido estudiar y obedecer la ley del SEÑOR y enseñar sus decretos y ordenanzas al pueblo de Israel. (Esdras 7:10 NTV) 

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