¿Qué puedo hacer cuando no siento a Dios?

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que hago
Confía en Dios y no en las circunstancias

Tal vez usted ha estado orando fervorosamente por algo, y la situación ha empeorado.

O puede que haya tenido un encuentro fuerte con el Señor de alguna manera, pero luego, “en la realidad humana” los problemas y circunstancias nos golpean fuertemente.

En la Biblia El Evangelio de Marcos, nos habla dos personas que vivieron fuertes momentos

(Marcos 5:22) La primera persona es un líder religioso. Jairo, tenía un verdadero problema: su hija de 12 años estaba muy enferma. Jairo se lanza en los pies de Jesús, suplicando ayuda, su gozo y fe se avivaron cuando Jesús consintió en acompañarle a casa.

Pero antes de llegar ¡Jesús es distraído en el camino! Otra necesidad urgente se presenta y Jesús se detiene para ayudar. Mientras esto sucede, algunos mensajeros se acercan a Jairo diciéndole: “Tu hija está muerta.

Algunos dirán ¿Por qué Jesús se alejó de Jairo?” Jesús ha resultado no ser tan servicial después de todo. ¡Sólo por un momento Dios actuó; pero ahora la situación está peor!

Entretanto nos encontramos con la segunda persona; una mujer que había estado sufriendo de hemorragias durante doce años”, (Marcos 5:25-26). Es más que probable que ella haya estado clamando a gritos por la ayuda de Dios, aparentemente sin resultado. ¿Dónde estaba hace 12 años, y qué hacía? Es mucho tiempo en la vida de alguien, sobre todo si las oraciones parecían no ser contestadas.

Pero en el capitulo 5 de Marcos vemos que la mujer con hemorragias es curada luego de tocar el manto de Jesús. Y, extraordinariamente, la hija de Jairo es librada de la muerte.

Todo esto nos recuerda que:

  • Cuando Dios tarda en su respuesta es para un trato especial con nosotros. Lo vemos en  la Escritura: cuando Jesús oye que su amigo Lázaro está gravemente enfermo, pero el espera hasta su muerte para manifestar su poder (Juan 11:6).  Las tardanzas son un modo que Dios usa para que su nombre sea glorificado.
  • La muerte no es la palabra final. Estos incidentes nos recuerdan de la autoridad de Jesús sobre enfermedad y muerte. Esto no significa que automáticamente siempre nos cura o nos para morir; pero significa que en la vida, en el desastre y hasta en la muerte, podemos confiar en Jesús.
  • La fe es el antídoto que cura el temor. Las palabras de Jesús a Jairo “No tema, sólo cree”.

Si Jesús permanece esta contigo y te escucha, no hay motivo para tener miedo. Confíe en Él, no en las circunstancias.

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