Niveles de Espiritualidad

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Bibliatodo Reflexiones - Niiveles Espirituales
Niveles de Espiritualidad

De esta forma alguien describía una realidad y me preguntaba si era correcto describirlo así.
Particularmente no me gusta la expresión “niveles”, me suena a grados de importancia o de valor, me gusta más: “grados de madurez o crecimiento espiritual”
Lo que si es cierto, que al arrepentirnos y convertirnos, “nacemos de nuevo”, nacemos a una vida espiritual, nacemos de Dios, y así como cuando nacimos biológicamente, tuvimos que crecer, alimentarnos, aprender y desarrollarnos, igualmente en la vida espiritual, nos “alimentamos”, “aprendemos” y crecemos, y así transitamos las diferentes etapas, (por paralelo), la niñez, la adolescencia y luego la madurez.
Toda la Escritura habla del crecimiento del cristiano, somos amonestados a crecer; por lógica, si un bebé nació y es bien cuidado y no posee ninguna enfermedad genética, se espera que crezca, Dios espera que crezcamos. (si nacimos sanos)

“Desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2)
“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:15)
“Y el Señor os haga crecer…” (1 Tesalonicenses 3:12)

Hay un paralelo entre la carne y la vida espiritual, solo hay una diferencia notable, las etapas de desarrollo en la carne o en el cuerpo están casi marcadas por el tiempo, se supone que un niño cerca del año comience a caminar, (siempre que sea sano), se espera a cierta edad que empiece a hablar, luego vendrá la edad de la escuela y el aprendizaje, la pubertad o adolescencia, y después se espera que vaya madurando, tomando ciertas responsabilidades, no es aceptable, ni normal, que un hombre de 30 años se comporte como un adolescente.
El crecimiento físico tiene que ver con el tiempo, el espiritual no necesariamente, no se es maduro, por antiguedad en la Iglesia, puede tener 20 años de fe y todavía ser un “niño” espiritual, puede tener un par de años como cristiano y ser maduro.
Algunos tienen la idea, de que son “maduros” por el tiempo que son creyentes, algo así como las fuerzas armadas, cada cuatro o cinco años llega un ascenso, no funciona así en lo espiritual.
Esto pasaba con los cristianos a quienes se les dirige la carta de los Hebreos:

“Acerca de esto tenemos mucho que decir y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros (maduros), después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de la Palabra de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche, es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño” (Hebreos 5:11-14)

Al “niño” no se le puede dar alimento sólido, puede enfermar, se le alimenta con leche o papillas, necesita ser “entretenido”, chupetes, pañales y sonajeros, el “niño”, llora, debe ser cuidado, atendido, higienizado, le da caprichos, requiere atención constante.
Cuando entra en la etapa de la adolescencia, (todavía le falta) la misma palabra lo expresa, adolece, le falta todavía para ser un adulto, tampoco es un niño, no se le puede cargar con muchas responsabilidades, hay que recomendarle horarios, comportamientos, hay que ponerle ciertos límites, hay que estar atrás.
Cuando creció y se convirtió en un adulto, terminó la tarea de los padres, un hijo adulto sabe lo que debe hacer, a lo mucho se le puede brindar un consejo, pero asume sus responsabilidades.
Cuando vemos a creyentes “entretenidos” en las congregaciones, con música, aplausos, coreografías, bendiciones, vemos grandes guarderías de niños, alimentados solo con “leche”, no van a crecer si no se les brinda comida sólida, y tampoco van a crecer por el tiempo.
En lo espiritual a diferencia de lo físico todo depende del deseo de crecer y de la clase de alimento que nos den.
Juan también se refería a esos grados de madurez en su primera carta:
“Os escribo a vosotros, HIJITOS…os escribo a vosotros PADRES…os escribo a vosotros JÓVENES…” (1 Juan 2:12-14)
A veces cuando enseñamos o adoctrinamos en la Iglesia, algunos se enojan, o se molestan, suelo decir:
La doctrina, el orden, las reglas no son para los “adultos”, son para los “niños” y los “adolescentes”.
Solo debes procurar crecer y transformarte en un “adulto”, además un niño que balbucea o llora es gracioso y simpático, un adulto que hace esto es una tragedia.

Sergio Gebel

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