Mucho Tamaño poco Fruto

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Un proverbio popular el del encabezado.

Reflexiones Cristianas - mucho tamaño poco fruto
Mucho Tamaño poco Fruto

Significa que a veces “el ruido” es más grande que el resultado, otro parecido dice: “Perro que ladra no muerde” (el más peligroso, es el perro que viene por detrás silenciosamente, y te clava los dientes).

En uno de mis libros dediqué un capítulo completo a este tema, lo titulé: “Títulos y credenciales” en uno de sus párrafos escribí lo siguiente: En este último tiempo vimos aparecer en el firmamento evangélico tantas “estrellas”, como apóstoles, patriarcas, reverendos, doctores y licenciados, obispos y profetas, que terminan opacando a aquel que se presentó simplemente como “el hijo del hombre” o el “hijo de Dios”, o al mismo Juan Bautista que se presentó como “un hombre enviado de Dios” o “Una voz que clama en el desierto”.

Cierta vez llegó uno de estos a mi congregación, desplegó delante de mi una docena de credenciales, las había de todos los colores, era misionero, maestro, evangelista, pastor internacional y otros títulos más, que no recuerdo, inocentemente le pregunté: ¿Donde queda tu Iglesia? me respondió: ¡No, no tengo Iglesia!

Este tipo de contradicciones, aparecen siempre cuando hay “mucho ruido” sea en auto promoción, o en los dones…”Tengo el don de profeta”…”Dios me usa para hacer milagros”…”Dios me da visiones”…”Dios me levantó como apóstol” ..”Dios me envió a las naciones”…”tengo….tengo….tengo”…”soy…soy…soy”

El ego , la vanagloria y el cholulismo también nos afectaron.

Nos olvidamos de una enseñanza fundamental de Cristo Jesús:
“Si doy testimonio acerca de mi mismo, mi testimonio no es verdadero, otro es el que da testimonio acerca de mi…” (Juan 5:31.32)

Cuenta una historia de principio de siglo; Dos hombres que caminaban juntos, uno era forastero en ese lugar, el otro un baqueano y rastreador muy experimentado, este oficiaba de guía en aquellos parajes, era una mezcla de indio y cazador, en un momento de la travesía, se inclinó en tierra y puso su oído sobre el camino, luego de un rato se incorporó y le dijo a su compañero de viaje: “viene hacia aquí una carreta vacía”…Claro no se veía nada a la vista, pasaron algunos minutos y en un recodo del camino, asoma una carreta tirada por caballos, pasó a gran velocidad y indudablemente no llevaba ninguna carga, iba vacía; ¿Como lo supo? le preguntó el forastero al rastreador: Muy sencillo contestó, “cuando viene vacía hace mucho ruido”.

A veces muchos son como la carreta, mucha propaganda, mucha auto promoción, “mucho ruido”, a los hombres de Dios no les interesan los “títulos”, los “nombres”, somos solo siervos, y los siervos procuran levantar a Cristo, que el nombre de Cristo sea conocido y honrado, ¿o trabajamos para nosotros o trabajamos para el Señor?

No es importante cuanto podemos promocionarnos, cuanto nos conozcan o se recuerden nuestro nombre, o cuantas habilidades o dones poseemos, sino cuanto Dios pueda usarnos para dar a conocer a Cristo.
Menos ruido ¡por favor!, y más nueces…

“…todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar …” (Santiago 1:19) y parafraseando, le agregaría al texto sagrado: “…tardo para hablar (de si mismo)”

Sergio Gebel

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