Tienes una familia como esta?

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Bibliatodo Reflexiones - La familia
La Familia

A medida que corre el tiempo y evoluciona la sociedad, comprobamos como gradualmente se disuelven los lazos filiales, mesas familiares como antaño, ya es muy difícil de encontrar.

Décadas atrás eran comunes las reuniones que congregaba abuelos, padres, hijos, nietos, sobrinos, primos, tíos, cuñados, yernos, nueras, etc.
El círculo se fue estrechando cada año, y muchos quedando afuera, primos, cuñados que perdieron su relación, o tíos y sobrinos ausentes, y ultimamente hasta padres e hijos y hermanos.

Cuando Jesús revelaba esta palabra profética, sonaba hasta escandalosa, la familia en ese entonces un bastión, un baluarte indestructible, la familia lo era todo para aquellos pueblos, casi no existía la familia “disfuncional” (como ahora se le llama)

“Y el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir” (Mateo 10:21)

Hoy podemos comprobarlo por nosotros mismos, la progresiva pérdida del “afecto natural” (2 Timoteo 3:1-4), la rotura de los lazos filiales, padres contra hijos, hijos contra padres, hermanos contra hermanos, ausencias, reclamos, rencores, enfrentamientos.
Y esta afirmación, no deriva de leer alguna estadística, sino por las vivencias y el contacto personal, con miles de familias, por la tarea pastoral.

Padres abandónadores, hijos crueles y rebeldes, relaciones que se cortan, enfrentamientos, abandono y olvido, hermanos que por años no se tratan, padres que no ven a sus hijos, hijos ingobernables desde muy temprana edad; el texto es tan revelador: “…se levantarán contra los padres y los harán morir” , no dice: “los matarán” dice los harán morir, por las aflicciones, el quebranto, las angustias.

En la contra cara, otros muchos que han optado por no poner ningún tipo de límite, ni disciplinas, les otorgan desde muy jovencitos absoluta independencia, en las casas, cada uno hace lo que quiere, hay toda una generación que nunca conoció el “NO”.

Lo opuesto, es querer gobernar nuestra casa, porque esto significa “batallar”, y todas las batallas son penosas y caras, es por esa razón que muchos prefieren mantener solo una “fachada” familiar, en realidad hace mucho que no son familia.
Matrimonios que solo lo son para el público, padres e hijos que no se hablan, hermanos que se odian profundamente, ni hablar de relaciones parentales más lejanas, sobrinos, primos o nietos que no se conocieron, ni se conocerán.

Los afectos filiales y los roles, se esfumaron y confundieron, viven juntos, pero no están juntos, no se hablan, no hay relación, no comparten y si tratan de hacerlo en ocasiones, como estas fechas, es solo para discusiones, peleas y reclamos, profundizando las distancias.
Como cristianos tenemos que marcar una diferencia, no podemos ser iguales al mundo, si hablamos del amor, y decimos conocer a Dios, debemos ser conciliadores, embajadores de la paz, pacificadores: “ellos serán llamados hijos de Dios”, Sermón de las bienaventuranzas; (Mateo 5:9)

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