La esposa infiel del profeta. Historia de la vida real

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Como si no fuera suficientemente difícil ser un profeta, ¿Por qué colocar sobre los hombros de Oseas una carga tan intolerable como la de una esposa infiel?

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La esposa infiel del profeta. Historia de la vida real

Cuando Dios le dio este tremendo mandamiento a Oseas, notarás que Él no dio el nombre de ella. Esto se debe problablemente porque Oseas conocía exactamente de quién Dios estaba hablando. Su nombre era Gomer. Era bien conocida por su infidelidad. Sin embargo, en obediencia al mandamiento, el profeta la tomó como su esposa.

Esperarías que vivir con una persona que escribió uno de los libros de la Biblia podría haber tenido algún impacto en el comportamiento de ella. Lo tuvo. ¡Empeoró! El capítulo 3 alude al hecho de que ella se convirtió en prostituta y que Oseas se vio obligado a recuperarla por 15 siclos y una medida de cebada.

Sería difícil describir el dolor emocional que Oseas debió haber soportado debido a esta relación imposible. Pero el objeto es el dolor y es a través de dicho sufrimiento que Dios estaba haciendo algo verdaderamente asombroso — invitar al profeta a experimentar Su propia vida emocional. Oseas y el Señor compartían algo en común — ¡ambos estaban casados con personas infieles!

Dos aspectos ruegan por destacarse aquí. Primero, Dios usa el sufrimiento en Su plan. Oseas estaba siendo llamado a «compartir los padecimientos» de Dios y con ello a llegar a conocer Su corazón (1 Pedro 4:12-16). El dolor de Dios prepare a Oseas de una manera única para representar mejor al Señor.

Segundo, al recuperar a su esposa, Oseas demostró proféticamente lo que Dios haría algún día por nosotros por medio de Jesús. Al igual que Gomer, nosotros somos habitualmente infieles y sin embargo, hemos sido recuperados a un precio enorme (1 Corintios 6:20).

¿Notaste que Oseas no exigió que su esposa «limpiara su expediente» antes de que él la trajera de vuelta?

¿Podría ser que Dios está usando el dolor para invitarte a profundizar aún
más en Su corazón?

Él no exige que «limpies tu expediente» antes de venir. Sólo te ofrece que vengas. Él hará la limpieza.

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