Entrado en el ritmo de Dios

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La mejor decisión es: Obedecer a Dios y caminar a su ritmo

Cuando observamos la exhibición de una joya preciosa en un lugar de poca luz, casi podemos reflejarnos en ella.

Algo muy parecido sucedió con Noé cuando conoció a Dios. El era una rara joya y su luz radiante irradiaba ciertamente en un lugar oscuro. La Biblia nos dice que “Noé encontró la gracia en los ojos del Señor” (Génesis 6:8).

También dicen las escrituras que “Noé caminó con Dios.” (Génesis 6:9).

Entonces, ¿qué significa caminar con Dios? Amos 3:3 nos da idea de ello: ” ¿Pueden dos caminar juntos, a menos que se hayan acordado?” La idea es andar en el mismo ritmo. Si si Vamos de paseo con alguien tomamos el mismo ritmo; caminar con Dios, no es estar en marcha y pretender arrastrar a Dios a nuestro ritmo, de hecho Dios nos obliga a caminar con Él, pues nos ha dado un libre albedrío.

En lugar de ello, es hermoso cuando en nuestro corazón decidimos ir al ritmo de Dios. El objetivo es conseguir esa sincronía con Él, sin tratar de hacer que el se adapte a nosotros. Imaginemos que estamos nadando o buceando y debemos mantener la bombona oxigeno siempre conectada a nosotros, aunque sea pesada debemos mantenernos conectada a ella, es nuestra decision si deseamos vivir o desconectarnos y morir ahogados… Así es caminar con Dios, así es estar en su ritmo; obedecer y creer, estar convencidos que a donde quiera que el nos mueva experimentaremos las mas grandes bendiciones, y aunque vengan pruebas a nosotros el es quien esta en control.

Noé creyó en la promesa de Dios y obedeció su voz; y aunque de el se burlaron, salio airoso porque Dios estaba con el y la palabra que le había sido dada se cumplió.

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