Embajadores

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Bibliatodo Reflexiones - Embajadores
Así que somos embajadores en nombre de Cristo…” (2 Corintios 5:20)

Cerrando un año más de servicio en la obra de Dios, necesariamente estamos obligados a rememorar lo pasado, las experiencias, en ciertos casos hacer un tipo de balance, y llegar a cierta conclusión.

Como mi interés es la obra de Dios, y dedico esta página a ese propósito, tengo que remitirme a la Iglesia del Señor.
¿Que es lo que he visto a lo largo de este año?
¿Cual es la evaluación que puedo hacer sobre la obra de Dios?
¿Sobre la Iglesia de Cristo? donde incluyo las Iglesias que personalmente pastoreo, y las demás que puedo conocer.
La Iglesia en nuestros tiempos fue contaminada por el pecado y el mundanismo, tenemos Iglesias multitudinarias pero sin testimonio, sin incidencia en las sociedades, no hay diferencia entre esos “cristianos” y el resto, ministros y líderes en pecado, tomando los púlpitos, son los infiltrados dentro de la Iglesia.
Satanás procuró hacer desaparecer la Iglesia, por siglos y cuando se dio cuenta que no lo lograría, cambió su táctica, en vez de derrumbarla, la infiltró, la contaminó, hoy el problema no está afuera, está adentro, lo que Pedro profeticamente advertía:
“Porque es tiempo de que el juicio comience por la Casa de Dios…” (1 Pedro 4:17)

Pablo enfrentaba a los falsos maestros diciendo :
“Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad…los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente…Pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.” (Filipenses 1:15-17)
El Apóstol no tenía ningún tipo de reparo al calificarse como un “defensor del evangelio” ante el engaño, o la falsedad, hoy muchos dirían: “El evangelio no necesita de que lo defendamos”. (Una verdadera contradicción conceptual)
¡Si!, necesitamos ser defensores del evangelio, hay mucha falsedad, doctrinas erradas, falsos maestros, y “nuevas teologías liberales” que hacen estragos, y están adentro.

“Así que somos embajadores en nombre de Cristo…” (2 Corintios 5:20)
Un embajador representa su país de origen, defiende sus intereses en un país extranjero, el embajador del Señor, debe ser digno de ese encargo, de lo que representa, digno de su investidura.
Teníamos aquí en Argentina un embajador de un país extranjero (que no voy a mencionar) que fue una vergüenza para su bandera, hacía grandes fiestas bacanales con mujeres, drogas y bebidas, hasta el amanecer, muchas veces lo entrevistaron borracho, su embajada se había transformado en una especie de cabaret, hasta que lo removieron con mucha sensatez.
En Josué encontramos una historia muy interesante y apropiada, estando el pueblo Hebreo en plena conquista de la tierra prometida, tomando posesión y derrotando a todos sus enemigos, hubo algunos, que sabiendo que serían vencidos y conquistados, dice:
“Más los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y Haí, usaron de astucia; pues fueron y SE FINGIERON EMBAJADORES…” (Josué 9:3-4)

Esta es mi conclusión al finalizar este año, la Iglesia del Señor está llena de infiltrados, son aquellos que están adentro y fingen ser “embajadores”, dicen ser nuestros hermanos, viven de cualquier manera, (total, Dios “es amor”, Dios les perdona todo), toman nuestros púlpitos, algunos van a los seminarios, predican de la Biblia, cantan y alaban a Dios, se presentan como “siervos”, pero ni siquiera pertenecen al pueblo de Dios, nunca se convirtieron, nunca “nacieron de nuevo”, son carnales, están disfrazados, nunca hubo en sus corazones “convicción de pecado”, son los infiltrados, como aquellos gabonitas, no eran lo que decían ser, y el pueblo de Dios fue engañado, tarde se dieron cuenta, que habían “pactado” con el mismo enemigo, y ahora ese enemigo estaba en sus propios campamentos.
Cuando ellos lo descubrieron, hicieron algo, no fueron condescendientes, le quitaron los privilegios, ya no serían tratados como “embajadores”, desde ese momento serían malditos y convertidos en aguadores y leñadores para siempre. (Versos 21-23)
¿No tendríamos que hacer lo mismo?

Sergio Gebel

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