¿Por qué Dios permite las tragedias? Una respuesta a una pregunta frecuente

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¿Por qué Dios permite las tragedias? Una respuesta a una pregunta frecuente

Cuando nos encontramos frente a acontecimientos como los ocurridos en la reciente caída del avión en el cual perdieron la vida la mayoría de los miembros del equipo de la ciudad de Chapecó de Brasil, sus acompañantes y la tripulación de Lamia Corporation, personas correctas que no hacían mal a nadie, nos pueden llevar  a momentos de confusión, dado que en las calles habitan cientos de delincuentes que viven haciendo todo tipo de fechorías sin que nada les pase.

Ahí puede surgir la pregunta,  ¿Por qué Dios permite las tragedias?

La Biblia habla un hombre íntegro que contestó a Satanás de la siguiente manera: “Desnudo vine a este mundo y desnudo saldré de él, sea el nombre de Jehová bendito”, ese hombre fue Job

¿Qué tienen que ver estas palabras con una tragedia? Precisamente que Job se encontraba en la peor tragedia que hombre alguno haya podido experimentar y la razón por la cual Satanás lo sometía a esa prueba era para demostrar que el ser humano sólo ama a Dios cuando las cosas van bien, cuando no permite nada malo en su vida; es decir, el ser humano solo tiene fe en Dios cuando evita las tragedias en nuestras vidas. Ese es el discurso que Satanás usa, y en momentos como esos quiere hacernos creer que Dios es injusto.

Entonces, ¿Quién manda en el mundo? Si tu jefe hace todo lo que le pides y va donde quiera que tú lo envíes, ¿quién es el jefe? ¿él o tú? Si Dios está para hacer todo lo que le ordenamos y le declaramos, entonces ya no sería soberano.

Si podemos hacer que no ocurra nada malo y lograr que todo lo bueno suceda a nuestro favor,  ¿quién es Dios y qué papel cuenta en él mundo? Entonces podría cualquier persona sin importar su convicción hacerle actuar de cualquier manera.

Dios es soberano, y en medio de su soberanía espera que con gratitud, podamos  entender la tragedia y  aunque nos inunden las lágrimas podamos entender que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, y lo que  define Su soberanía es la posibilidad de que cosas que queremos que ocurran debemos pedírselas a él y él que sí es sabio decide si lo hace o no.

Si no existieran esos momentos de dolor y de dificultad, ¿manifestaría el ser humano tanta compasión como cuando sucede un evento de gran magnitud?  Pensemos en la forma en cómo la gente se mueve y se unifica cuando hay una tragedia.

¿Es igual la manifestación de unidad, de amor y de benignidad cuando no la hay?  Seamos sinceros.

El dolor, el sufrimiento, la angustia suelen hacernos preguntar si Dios anda en el avión que se cae, en el carro que choca, en el barco que se hunde. Ahora veamos la pregunta desde otra perspectiva, pensemos en los millones de aviones que no se caen, los miles de carros que no chocan, los barcos que no se hunden que son la gran mayoría, entonces ¿en esos anda Dios? de ser así, por un asunto estadístico tendríamos que decir que Dios hace mucho más cosas buenas que malas.

Dios ha sufrido más que todos nosotros juntos. Él tuvo que ver el sufrimiento de su propio hijo al ser lacerado en una cruz, en medio de la burla, del sufrimiento, del dolor y de la muerte.

Jesús no hizo nada como para merecerlo y sin embargo dijo: “Hágase tu voluntad”, pidió que pasara el sufrimiento, pero aceptó la soberanía de Dios.  Dios nos ama y está presente en medio de todas nuestras tragedias.

Le pido a Dios que dé paz y consuelo a todas las familias de la tierra que en este momento pasan por momentos trágicos, y puedan comprender que Dios permite todas las cosas por un bien para sus hijos.

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