¿Cuántas veces puedes pecar y ser perdonado?

El perdón es pasar por alto la ofensa, en muchas ocasiones se define como la absolución de un daño causado.

También consiste en la remisión de todos los pecados por medio de la sangre de Cristo.

Cuantas veces puedes pecar y ser perdonado
Cuantas veces puedes pecar y ser perdonado

El creyente siempre se verá tentado a pecar, ya que mientras esté en esta tierra, está sujeto a deseos y tentaciones.

Cuando una persona se arrepiente de su pecado, además de buscar el perdón, adquiere un compromiso de apartarse y no volver hacerlo.

Pero a pesar de haber sido perdonado, existen ocasiones donde puede cometer otra vez el mismo error y se pregunta: ¿cuantas veces he de pecar y ser perdonado?.

En una ocasión Pedro le preguntó a Jesús: ¿cuantas veces he de perdonar al que me ofendiere? ¿Hasta siete? y Jesús le dijo: no te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete, Mateo 18:21-22.

Pedro pensó que siete veces era un número significativo para perdonar, pero Jesús le da como resultado 490 ocasiones para perdonar al hermano.

Aunque para el ser humano existan faltas difíciles de perdonar, para Dios no hay límites de perdón, Él borra las transgresiones de sus hijos y no se acuerda más de ellas, Hebreos 10:17.

Por lo tanto no hay un número exacto que defina cuantas fallas Él puede perdonar, porque su misericordia es infinita; es decir que aunque alguien cometa varias veces el mismo pecado, Dios puede perdonarlo.

¿Pero qué sucede cuando pecas una y otra vez?

Cuando una persona cae siempre en el mismo pecado, corre el riesgo de que su corazón se endurezca, aparentando así un «falso arrepentimiento».

Por lo cual cae en un círculo vicioso, donde  el creyente peca y se arrepiente, una y otra vez, sin haber en él un cambio real, sino más bien una vida dominada por el pecado.

No peques deliberadamente

Uno de los mandatos de Dios es que sus hijos no pequen «intencionalmente», sino que una vez que hayan sido perdonados, se produzca en ellos un arrepentimiento genuino, y que el pecado no se haga una costumbre en su vida.

Porque no es igual «pecar» y «ser practicante del pecado»; el ser humano peca en su naturaleza, al hacer lo que no agrada a Dios, mientras que el practicante del pecado, ve el pecado como un hábito, lo hace porque quiere.

Pero la palabra dice, que el que peca con intención, tiene por inmunda la sangre de Cristo (Hebreos 10:26-31).

Por lo tanto un creyente debe saber que una vez que sus pecados han sido limpiados, debe mantenerse apartado para no caer.

Y tener en cuenta que Dios quiere que el venza el pecado, para poder  llevarle a otro nivel, ya que Él perdona los pecados que el hombre cometa, siempre y cuando este tenga un corazón dispuesto a cambiar.

Por lo cual, depende del creyente estar limpio sin ninguna contaminación de pecado para así glorificar a Dios con su vida, 1 Corintios 10:31.

Pero si cae, debe recordar que tiene un Dios amoroso y misericordioso para perdonarle.

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas», 2 Corintios 5:17.

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