¿Cuándo debemos ayunar?

Una de las herramientas más poderosas que tiene un cristiano para vencer cualquier obstáculo desde el mundo espiritual hasta el terrenal.

¿Cuando debemos ayunar?
¿En que me beneficia como cristiano?

Pero muchos no saben cuándo se debe ayunar y porque se debe hacer, por lo que a continuación te presento una serie de puntos importantes para que puedas conocer más a fondo el propósito de esta acción en la vida del creyente.

  • Pedimos la guía de Dios:

Hay momentos en los que nos ataca cierto espíritu de desesperación por alguna situación que se nos presenta, por eso que el ayuno es primordialmente la mejor opción para dar alivio al espíritu y conectarnos con el Padre de manera profunda, especial y enfocada.

De esta manera, pasando tiempo con Dios, cesarán las dudas, la incertidumbre y todo aquello que puede atribular nuestra alma por alguna circunstancia que acontezca, pues en lo secreto de la comunión con Dios mediante el ayuno se fortalece el espíritu y se puede vencer cualquier obstáculo.

  • Cuando llega un duelo:

En la vida, estaremos expuestos a circunstancias inevitables que son necesarias en nuestra naturaleza humana, por ejemplo la muerte de un familiar; esta duele pero forma parte de un ciclo que debemos recorrer mientras estamos de paso por la Tierra.

Pero no todas las personas reaccionan igual a un duelo; en el caso de los cristianos, toman un tiempo con Dios en ayuno y oración para que sea el mismo Padre tratando con el dolor que se pueda sentir y en Él se encuentre refugio, consuelo y paz.

  • Cuando queremos arrepentirnos de nuestros pecados y buscar el perdón de Dios:

Por la condición en que vivimos, la cual es como humano con una carne sujeta a pasiones, cometemos pecados, pero hay quienes pecan y se arrepienten como hay quienes no les importa y viven una vida llena de excesos sin saber las consecuencias de ello al final de sus días.

Para aquellos que se arrepienten, ellos mismos corren a los pies de Cristo y piden su perdón, pues es Él quien nos redime de pecados y nos limpia de todo aquello que nos hace ver “sucios” ante sus ojos, en ese tiempo de búsqueda y de ayuno como ofrenda al Señor, se crea un hábito que fortalece el espíritu y hace que seamos más que vencedores a las tentaciones que ofrece el pecado.

  • Cuando hay sufrimiento por una situación:

Sea cual sea la situación que nos toque afrontar donde nuestro corazón no pueda evitar sentir dolor y tristeza, es ahí cuando el ayuno y la oración son la clave para levantarnos de un momento de aflicción y volver a tener gozo.

Es su presencia que nos lleva a otros niveles tanto de comprensión y revelación como de madurez y crecimiento espiritual donde se nos enseña mediante circunstancias inevitables a ser más fuertes, resistentes y firmes con la identidad de Cristo como imagen.

  • Antes de comenzar la obra de Dios:

Jesús es el mayor ejemplo de lo que un ayuno puede lograr, pues antes de comenzar el ministerio que el Padre le encomendó, le fue necesario estar limitado de cosas que en su carne le eran de suma importancia, todo con el fin de doblegar los sentimientos y ceder el control de su vida para que fuera Dios actuando a través de Él.

Sea cual sea el rol que desempeñes en tu iglesia o ministerio, ayunar siempre va a traer buenos resultados en el cual será Dios dándote la guía, valentía y gracia para ejercer lo que Él mismo te haya dado.

  • Para darle Gloria a Dios:

Esta por ser la última no es la menos importante, pues el ayuno tiene miles de propósitos que se adaptan al creyente, pero el que sea para glorificar a Dios por todo lo que es y lo que representa debe ser una constante cada vez que nos sometamos a un tiempo intimo con el Señor para ofrecerle en suma rendición el control de todo.

Al abstenerte del alimento por unas horas o unos días por causa de Él, es una prueba de amor que le das a Dios en respuesta al sacrificio que con el mayor amor hizo para que nosotros pudiéramos estar con Él.

Puntos sencillos e importantes que todo cristiano debe conocer para que el ayuno no sea un compromiso sino una de tus actividades favoritas para el Señor.

«Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza» – Daniel 9:3.

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