¿Aún está vigente Santiago 5:14-15? Aquí la respuesta…

Si este pasaje fuera el único acerca de la sanidad en la Biblia, podríamos con todo derecho decir que todo creyente puede ser sanado de cualquier enfermedad que tenga, siempre y cuando se someta a los requisitos que aparecen en el texto.

Por esta razón, debemos concluir que Santiago no está hablando de cualquier tipo de enfermedad, sino de un tipo especial de enfermedad.

La clave para entender este pasaje se encuentra en la frase: “Y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados”.

Dios ha administrado disciplina para restaurar al pecador. El hombre se arrepiente de su maldad y lo confiesa a Dios, razona y reconoce que su enfermedad es un resultado directo de su pecado.

Aquí tenemos una promesa clara del Señor. Cuando la enfermedad es el resultado de un pecado, y cuando el pecado es confesado y abandonado y el pecador hace lo que dice este pasaje, el Señor se compromete a sanar.

Existen muchos principios prácticos en este pasaje bíblico que será bueno señalar.

Primero: la desobediencia a Dios puede causar enfermedad. Esta fue la experiencia de David después que peco con Betsabé.

Segundo: el pecado afecta a la iglesia local. El pecado no afecta solo al que lo comete, sino también a personas inocentes que nada tienen que ver con el pecador. El hombre de Santiago 5:14-16 tuvo que confesar su pecado a los líderes de la iglesia local porque su pecado afecto el testimonio de la iglesia local.

Tercero: Dios administra sanidad física y espiritual cuando un pecador se arrepiente y se aparta del pecado. Proverbios 28:13.

¿Cómo se sabe que el hombre ha cometido pecados y que ha llegado al punto del arrepentimiento y confesión?

La respuesta está en el versículo 15 cuando habla de que los pecados le serán perdonados.

Según 1 Juan 1:9 los pecados son perdonados solamente como resultado de la confesión. Otros podrían objetar diciendo: “El texto no dice que el hombre ha cometido pecados”, sino: “si hubiere cometido pecados”.

La responsabilidad de los ancianos es orar por el pecador, ungiéndole con aceite. No es el ungimiento lo que cura, sino la oración, porque el texto dice que la “oración de fe salvara al enfermo”.

Pero ¿Cuál es la oración de fe que salva al enfermo?

Podemos encontrar la respuesta en 1 Juan 5:14-15 donde dice: Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido”.

La oración de fe es la oración hecha cuando estamos seguros que eso es la voluntad de Dios.

Hay enfermos que se murieron a pesar de haber sido ungidos con aceite y hubieron enfermos que nunca fueron ungidos con aceite y sin embargo se sanaron de una forma milagrosa, no por medio de intervención de sanadores sino única y exclusivamente en respuesta a la oración.

Santiago no instruye al creyente que ha pecado y está enfermo a llamar a un sanador, como muchos sé auto definen hoy en día, sino a los ancianos o a los líderes de una iglesia local.

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