Adulterio, ¿Cómo superar esta tentación?

El adulterio es como una polilla que ha erosionado muchos matrimonios. Cuidado con el exceso de confianza. Nunca digas: «Esto nunca me va a pasar«. La confianza en uno mismo fue la causa del fracaso de Pedro en ser tentado a negar a Jesús (Mateo 26:33).

Sabiendo que nadie está libre de esta posibilidad, siempre debemos orar: «Señor, nunca dejes que el miedo falte en nuestros corazones y enséñanos a vivir con prudencia«.

Nunca juegues en la «zona de peligro»

La caída de Sansón es la historia de un hombre que jugó a coquetear con el pecado (Jueces 16: 1-31). Jesús dijo a sus discípulos: «La carne es débil» (Mateo 26:41). Todas las personas que cedieron a la tentación y practicaron el adulterio cometieron el mismo error que Sansón, es decir, jugaron dónde y con quién no deberían jugar. Si la «carne» es débil, todo cuidado es poco.

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Siempre preste atención a su cónyuge. La Biblia dice: “Confiesen sus faltas el uno al otro; y oren los unos por los otros, para que salgan. La oración de un hombre justo puede en gran medida su efecto ”(Santiago 5:16). Es necesario que la pareja sepa lo que está sucediendo en la vida del otro. Una vida sin supervisión no se vive de manera responsable.

Todos necesitamos vivir conscientes de que tenemos que responder a alguien sobre nuestras acciones.

Pida ayuda cuando note señales de peligro a su alrededor. La pareja necesita construir una relación basada en la verdad (Proverbio 10: 9) para que cuando llegue la tentación tengan confianza mutua para abrir sus corazones en busca de ayuda. Hay situaciones en la vida donde es imposible ganar solo. Cuando el cónyuge busca ser un sanador para la pareja, el resultado final es la victoria sobre la tentación de pecar.

Cultiva tu matrimonio como un jardín. Uno no puede descuidar el matrimonio y esperar que florezca y de fruto por sí mismo. Invierta en su relación matrimonial, preste la atención necesaria. Nunca descuides las barreras protectoras que deberían estar alrededor de tu matrimonio.

Su confianza en su cónyuge debe ser inteligente, equilibrada y sensata. Confiar no significa ver al otro como un «ángel incapaz de pecar» simplemente porque es una persona seriamente comprometida con Dios. Tan serio y espiritual como sea tu cónyuge, ayúdalo a no pecar.

Seleccione sus amistades: tener cuidado de quién deberían recibir como «amigos» en el hogar o incluso con quién están relacionadas. Los que aman no están celosos, pero pueden cuidarse y proteger muy bien al ser querido.

La esposa debe ayudar a su esposo a ver lo que a menudo no se da cuenta y que en el futuro puede convertirse en un gran problema. Y el esposo debe hacer lo mismo.

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Al notar cualquier comportamiento extraño de su cónyuge, no tenga miedo de confrontarlo. La verdad no le teme a la luz. Las personas responsables responden preguntas difíciles sobre sus acciones. La confrontación casi siempre causa tensión, pero es la mejor manera de librarse mutuamente del tropiezo moral, que generalmente se vuelve fatal en la relación.

Cuidado con internet

De todos los avances tecnológicos, internet es uno de los inventos más impresionantes del hombre. Internet ha sido un factor determinante para la globalización, ya que todo pasa por esta fantástica red virtual. Sin embargo, cuando este medio de comunicación se usa para el mal, el daño es tan grande o mayor como los beneficios que proporciona.

La cantidad de niños, adolescentes, y parejas que se pierden de Facebook, salas de chat, recortes a través de ventanas virtuales es asombrosa.

Cuando se trata de internet, debes tener mucho cuidado de no hacer mal uso de esta poderosa herramienta.

El mejor lugar para tener una computadora en casa es en la sala de estar o en el espacio donde el esposo supervisa a su esposa y viceversa. Y los dos se ayuden mutuamente a no caer en la tentación que se encuentra en estas redes.

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