A puro dolor – Dante Gebel

Muchos protagonistas en las Escrituras sufrieron una noche oscura del alma: Job perdió todo, Sara luchó con infertilidad, Moisés fue un fugitivo durante cuarenta años, David tenía un suegro que intentó matarlo, María Magdalena poseía un demonio y Pablo tenía recuerdos de asesinatos quemando su alma. Sin embargo todos tenían algo más en común: oyeron la voz de Dios en su hora más oscura.

Hoy más que nunca tenemos que aprender a discernir Su voz en medio del dolor y a confiar en que en el fondo más profundo y tenebroso se encuentra un Dios fiel y poderoso.

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