Presidente Evo Morales renuncia públicamente a la presidencia de Bolivia. «Mi pecado es ser indígena»

El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció este domingo su renuncia en medio de una profunda crisis y masivas protestas desatadas en el país por las denuncias de fraude en las elecciones del pasado 20 de octubre.

Presidente Evo Morales
Presidente Evo Morales

En una declaración televisada y junto a su vicepresidente, Álvaro García Linera, Morales anunció su renuncia diciendo: «Mi pecado es ser indígena».

García Linera anunció también su renuncia al cargo. «El golpe de Estado se ha consumado», dijo.

Morales explica que decidió renunciar con el fin de que el ex candidato Carlos Mesa y el opositor jefe del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, «no sigan persiguiendo a mis hermanos, dirigentes sindicales. para que no sigan quemando las casas de funcionarios públicos, y para que dejen de secuestrar y maltratar a los familiares de los líderes indígenas».

Por su parte, la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, María Eugenia Choque Quispe, presentó su renuncia «irrevocable», y dijo que lo hace para someterse a «cualquier investigación».

El anuncio de la renuncia llegó horas después de que tanto el jefe de las Fuerzas Armadas y el comandante general de la Policía de Bolivia habían pedido la renuncia del mandatario.

Los militares no aceptaron la convocatoria a nuevas elecciones que había hecho el gobierno tras las «irregularidades» detectadas por una auditoria de las elecciones hecha por la Organización de Estados Americanos (OEA).

¿Por qué comenzaron las protestas?

Los problemas de Morales empezaron en la misma noche de las elecciones, cuando el Tribunal Supremo Electoral suspendió sorpresivamente el conteo con el 83% escrutado y con una tendencia que apuntaba a que iba a haber segunda vuelta entre el mandatario boliviano con el candidato opositor Carlos Mesa.

Al día siguiente se reanudo el conteo con un 95% de avance y con Morales ganando en primera vuelta por un estrecho margen.

Esto llevó a la oposición a denunciar un «fraude descarado». Incluso las misiones de observación de la OEA y la Unión Europea pidieron que hubiera segunda vuelta.

Morales insistió en que él había salido victorioso en las elecciones y, en respuesta a las manifestaciones de la oposición, llamó a sus seguidores a «defender la democracia» en las calles y frenar un «golpe de Estado».

También aceptó que la OEA hiciera una auditoria. Pero las protestas continuaron.

En su informe, la OEA denunció «irregularidades» y determinó que era estadísticamente improbable que Morales hubiese ganado por el margen de 10% que necesitaba para evitar una segunda ronda electoral.

La auditoria del organismo internacional también encontró actas físicas con alteraciones y firmas falsificadas, no se respetó la cadena de custodia de las actas y hubo manipulación del sistema informático.

Morales respondió convocando nuevas elecciones y anunciando la renovación del Tribunal Supremo Electoral.

Pero eso no detuvo las protestas opositoras. El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, respondió exigiendo la renuncia de todos los altos funcionarios y dejar el gobierno a una «junta de notables» para gestionar la transición.

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