Misioneros cuentan cómo fueron guardados de ladrones por ángeles enviados por Dios

Una pareja de misioneros viajaron al Tibet en 1920 junto a sus hijos y animales de carga, durante su estadía en la frontera tibetana fueron asediados por extraños que querían hurtarle sus cosas pero han dado su testimonio de como los ángeles de Dios los libraron de todo peligro.

Misioneros cuentan cómo fueron guardados de ladrones por ángeles enviados por Dios
Misioneros cuentan cómo fueron guardados de ladrones por ángeles enviados por Dios

La primera noche que estuvieron en ese lugar habían planeado pernoctar en un templo local pero unos hombres de apariencia sospechosa los colocaron en alerta, “Temíamos que ellos pudieran ser espías de una banda de ladrones”, expresó; por lo cual ellos decidieron pasar la noche en casa de un aldeano tibetano.

Al día siguiente, avanzaron por su ruta destinada y en la localidad de Drubalong lograron acampar pero sus compañeros tibetanos no pudieron dormir muy bien por la angustia de tener ladrones cerca, por lo que tuvieron que levantarse varias veces de madrugada para comprobar que todo estuviera seguro.

Russell Moore y Familia
Russell Moore y Familia

Gertrude, la esposa de Russell More, el misionero que encabezaba ese viaje, se despertó en medio de la noche  preguntando a uno de sus acompañantes si había visto alguno de los ladrones a su alrededor, a lo que uno de ellos le contestó: “Ciertamente había ladrones cerca pero ellos no nos molestaron”.

“¿Cómo sucedió esto? ¿Alguno de nuestros amigos tibetanos se quedaron de guardia?», preguntó la mujer y uno de ellos le contestó con una sonrisa en el rostro: “No, pero un guardia me ayudó toda la noche”.

Ella, llena de intriga preguntó: «¿Sabes quién es?, ¿No, yo no sé, Se fue por la mañana”, le contestó su amigo.

Continuaron su viaje y los pobladores del lugar les preguntaron quienes eran los guardias que los acompañaban anoche en los alrededores del campamento que tenían, “¿Quiénes eran los guardias alrededor de su campamento cuando ustedes pasaron por aquí?” le preguntaron.

“No teníamos guardias, solo eramos nosotros”, le explicaba la mujer, pero las personas le insistían que ellos habían estado con guardias durante la noche, “Pero los vimos! Ellos eran muy grandes y altos, todos vestidos de blanco. Los bandidos habían planeado atacar y robar su campamento, pero cuando vieron a esos guardias de gran tamaño quedaron asustados y no los molestaron”, dijo uno de los testigos.

En seguida que Russell y Gertrude escucharon esa historia, supieron que había sido Dios enviando protección y guardándolos de todo mal y a su cabeza vino el verso de Hebreos 1:14, “No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”.

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