“Le cortaron la mano por no negar a Cristo”, impactantes testimonios de cristianos en Nigeria

Salen a la luz nuevos testimonios de lo mucho que sufren actualmente los seguidores de Cristo en otros países donde ser cristiano es casi ilegal.

“Le cortaron la mano por no negar a Cristo”, impactantes testimonios de cristianos en Nigeria
Como Walla, muchos huyen de sus casas buscando refugio para seguir viviendo.

Desde 2013, el ejercito de Boko Haram ha intervenido todo pueblo que se considere cristiano en Nigeria, por lo que sus mismos ciudadanos cuentan las peores torturas que les ha tocado vivir.

Atrocidades por no negar a Cristo

Walla Aisha de casi 30 años, tuvo que huir que su tierra, por pertenecer al grupo más grande de cristianos que existe en Nigeria; ella pasó a ser parte de muchos refugiados que huyeron hacia las montañas.

«En noviembre de 2013, Boko Haram invadió nuestro pueblo. Mataron a mi suegro y secuestraron a algunos de los niños que vivían con nosotros. Estábamos tan asustados que huimos a las montañas», contó a CBN News.

Uno de los vecinos de Walla, de nombre Enoch Yeohanna, vivió de cerca lo brutal que pueden ser los terroristas con aquellos humildes creyentes, pues este hombre perdió a su padre por no negar a Cristo.

“El 29 de septiembre de 2014 fue el día en que atacaron mi pueblo. Alrededor de las diez recibí una llamada de que mataron a mi papá. Le pidieron que negara a Cristo y cuando se negó le cortaron la mano derecha”, contó.

“Luego se negó otra vez, cortaron hasta el codo. En el que se negó, antes de que le dispararan en la frente, el cuello y el pecho”, continuó.

Una refugiada de uno de los campos expresó como caminó por dos meses desde Camerún hasta Nigeria para no morir junto a su hija, al llegar y ver que muchos pequeños no tienen acceso a la educación.

Hanatu Katghaya y otras personas más decidieron ser los maestros de sus propios niños y enseñarles más allá de los conocimientos básicos, pues mantienen vivas las costumbres de sus pueblos de origen.

“Ahora, gracias a Dios. Los niños ahora, hemos visto un gran cambio», dijo.

«Mi esperanza en Dios es vivir en paz»

Sin embargo, en medio de esta tribulación, ninguno de ellos ha perdido la fe de que la situación mejorará y que podrán volver al lugar del que una vez escaparon para adorar a Dios libremente.

«Mi esperanza es que Dios traiga a todos los desplazados a sus hogares para que podamos adorar a Dios juntos y vivir en paz», finalizó Walla.

A continuación, conoce esta historia de la mano de sus propios protagonistas:

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