Fe que mueve montañas: Niño ora y puñado de galletas se multiplica alimentando a centenares

Cuando se trata de misiones implica no sólo hablar sino también mostrar el amor de Dios entre aquellos que no le conocen. Los misioneros que se encargan de compartir este amor incondicional de Dios en África saben muy bien lo que significa este principio, ya que una de las características fundamentales para mostrar ese amor en este país es ofrecer alimento a las personas de las regiones donde consolidan su ministerio porque la pobreza extrema les impide tener una rutina de comidas sanas.

Fe que mueve montañas: Niño ora y galletas se multiplican

Pero sin importar cuál sea escenario, Dios continúa obrando sin limitaciones ante la fe genuina para mostrar su misericordia y gran poder. Este es el testimonio que una misionera relata haber vivido. Un, inusual, pero maravilloso milagro de multiplicación tras una sencilla oración hecha por un niño; si, un niño quién entendió que solo hay que creer para ver, porque para el que cree todo le es posible.  Marcos 9:23

En su página de Facebook, Heidi Baker, una misionera que actúa en diversas regiones del mundo, relató el milagro fuera de lo común en cuanto a lo que a peticiones se trata, pero que de igual forma la dejó impresionada.

Este sorprendente milagro se realizó ante la petición de uno de los niños atendidos por la misión Iris Global quién oró y las galletas disponibles fueron multiplicadas sorprendentemente. No solo fueron multiplicadas sino que también fue suficiente para repartir a todos los que estaban siendo atendidos y quedó una gran reserva para que pudieran seguir disfrutando los días siguientes.

Ella lo explica de la siguiente manera: “Un día preparamos galletas para los niños. No son como galletas occidentales; son más duras y más pequeñas, pero nuestros hijos las aman…”. Cuando las galletas estaban siendo asadas, la noticia se extendió rápidamente y cientos de niños aparecieron para intentar ganar algunas, explicó Heidi Baker.

“Juma, uno de nuestros pequeños, y Dawn, un misionero, estaban sirviendo las galletas. Mucho antes, se dieron cuenta de que se quedarían sin más. Los niños estaban tomando más de una y llenando los bolsillos. “No habría suficiente para salir por ahí, principalmente con cientos de niños llegando”, recordó la misionera, subrayando que “enseñamos a nuestros hijos a orar si necesitan comida”, sobre la base de lo que muestran las Escrituras. “Eso es lo que sucedió en la Biblia, y la Biblia es lo que vivimos. Por eso, nos basamos en las historias de la Biblia”, enfatizó. Juma entonces, puso en práctica lo que fue enseñado a hacer, continuó.

“Estaban Juma y Dawn, con cientos y cientos de niños, y la bolsa de galletas no se acabó. Durante semanas y semanas, Dios llenaba esa bolsa de vez en cuando”, testificó la misionera.

Y  es que no se trata de lo que se pida, sino de la actitud y la intención con que se haga.  Por eso es que Dios nos dice que quien no fuere como un niño, no puede ver el reino de Dios.

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