La palabra "sidecar", proveniente del inglés side-car (side, lado, y car, coche), se refiere a un asiento lateral adosado a una motocicleta y apoyado en una sola rueda. Sin embargo, su significado va más allá de una simple definición técnica. Representa una forma particular de transporte, una época, e incluso un estilo de vida.
El sidecar surgió a finales del siglo XIX, casi simultáneamente con la popularización de las motocicletas. Su invención se atribuye a varias personas, sin una clara certeza sobre quién fue el primero. Una de las primeras patentes registradas data de 1893 en Francia. Inicialmente, se concebía como una forma de transportar un pasajero adicional de forma cómoda y segura en las motocicletas, que en sus inicios eran bastante inestables.
Durante la Primera Guerra Mundial, los sidecares demostraron su utilidad como vehículos de transporte ligero y ágil, tanto para el transporte de personal como para el de armamento ligero, como ametralladoras. Esto impulsó su desarrollo y popularización. En el periodo de entreguerras y posteriormente en la Segunda Guerra Mundial, continuaron utilizándose con fines militares en diversos países.
En la época dorada del motociclismo, los sidecares alcanzaron gran popularidad, no solo como vehículos utilitarios, sino también como vehículos de competición. Se desarrollaron modelos específicos para carreras, alcanzando velocidades considerables y requiriendo una gran habilidad por parte del conductor.
Aunque su uso se ha reducido considerablemente en comparación con su época dorada, el sidecar sigue presente en la actualidad. Existen fabricantes que continúan produciendo sidecares modernos y adaptándolos a las motocicletas actuales. También existe un importante mercado de sidecares clásicos y restaurados, apreciados por coleccionistas y entusiastas.
El sidecar ya no es un medio de transporte masivo, sino un vehículo con un carácter especial, que evoca nostalgia y un estilo de vida particular. Para quienes lo eligen, representa una forma diferente de experimentar la carretera, disfrutando del viento y el paisaje de una manera única.