La palabra "sant" es una forma antigua y abreviada del adjetivo "santo" en español. Como indica el diccionario, actualmente se considera desusada (desus.), lo que significa que ya no se utiliza en el español moderno estándar.
"Sant" proviene del latín sanctus, que significa "sagrado", "consagrado" o "puro". Esta raíz latina dio lugar a diversas formas en las lenguas romances, como "santo" en español, "saint" en francés, "santo" en portugués e italiano, etc. La forma apocopada "sant" se utilizaba con frecuencia en castellano antiguo, especialmente en contextos poéticos o para lograr una mayor concisión.
El uso de "sant" era común en la Edad Media y el Siglo de Oro español. Se puede encontrar en textos literarios, religiosos y legales de la época. Algunos ejemplos de su uso incluyen:
A partir del siglo XVII, el uso de "sant" empezó a declinar, siendo progresivamente reemplazado por la forma completa "santo". En la actualidad, su uso se limita a contextos muy específicos, como la recreación de un lenguaje arcaico en obras literarias o teatrales, o en la conservación de topónimos y nombres propios tradicionales.
En la literatura medieval, podemos encontrar ejemplos del uso de "sant" en obras como el Cantar de Mio Cid o las obras de Gonzalo de Berceo. Por ejemplo:
¡Sant Miguel de la Escala, buen seguro te lo doi!
Este verso del Cantar de Mio Cid muestra el uso de "sant" como fórmula de tratamiento para invocar a San Miguel.
En resumen, "sant" es una forma antigua y abreviada de "santo" que, aunque desusada en el español moderno, tuvo un uso frecuente en épocas pasadas, especialmente en contextos literarios, religiosos y en fórmulas de tratamiento. Su presencia en topónimos y nombres propios nos recuerda su importancia histórica en la lengua española.