La palabra "rodelero" evoca imágenes de combatientes ágiles y protegidos por su rodela, un tipo de escudo circular. Si bien las definiciones básicas lo describen como "soldado que usaba rodela", "paje de armas que llevaba la rodela de su superior" o "mozo inquieto que rondaba de noche", una mirada más profunda revela la riqueza histórica y la complejidad de este término.
El término "rodelero" surge en la Edad Media y está intrínsecamente ligado a la evolución de las tácticas militares y la tecnología armamentística. La rodela, un escudo pequeño y manejable, permitía una mayor movilidad que los escudos más grandes, favoreciendo un estilo de combate más ágil y ofensivo.
Su auge se sitúa entre los siglos XIV y XVI, particularmente en la Península Ibérica, donde los rodeleros desempeñaron un papel crucial en los campos de batalla. En España, se convirtieron en una fuerza formidable, especialmente durante la Reconquista y las guerras italianas. Su destreza con la espada, combinada con la protección de la rodela, los hacía especialmente efectivos contra la infantería pesada y la caballería.
Además de la rodela, el arma principal del rodelero era la espada, generalmente una espada ropera o una espada de mano y media. También podían portar dagas, y algunos incluso utilizaban lanzas cortas o jabalinas.
Su táctica se basaba en la velocidad y la agresividad. Formaban en líneas compactas, protegidos por sus rodelas, y avanzaban rápidamente hacia el enemigo. Una vez en contacto, utilizaban sus espadas con habilidad, buscando vulnerabilidades en la armadura o aprovechando la movilidad que les proporcionaba la rodela.
El desarrollo de las armas de fuego y los cambios en las tácticas militares llevaron al declive del rodelero como figura prominente en los ejércitos. La rodela ofrecía poca protección contra las balas, y las formaciones compactas se convirtieron en blancos fáciles para la artillería. A pesar de ello, la imagen del rodelero ágil y valiente perdura en la historia militar, representando una época de transición en el arte de la guerra.
El rodelero, con su rodela y espada, se convirtió en un símbolo de la destreza y el coraje en los campos de batalla de la Edad Media y el Renacimiento.