La palabra "redundancia" proviene del latín redundantia, derivado de redundare, que significa "desbordar", "rebosar". Esta etimología nos da una pista sobre su significado primordial: la existencia de un exceso, un sobrante. Si algo "redunda", es que hay más de lo necesario.
El diccionario nos ofrece tres acepciones principales, que exploraremos en detalle:
El concepto de redundancia ha evolucionado a lo largo del tiempo. En la retórica clásica, la repetición intencionada de palabras o ideas (pleonasmo) se utilizaba como recurso estilístico para enfatizar un mensaje o para asegurar su comprensión. Con el tiempo, la visión de la redundancia en el lenguaje se ha vuelto más negativa, asociándose con la falta de concisión y claridad.
Sin embargo, en el ámbito técnico, la redundancia ha adquirido un valor fundamental. En la era digital, la seguridad y la disponibilidad de la información son cruciales, y la redundancia se ha convertido en una herramienta esencial para garantizarlas. Desde los sistemas de almacenamiento en la nube hasta las infraestructuras críticas, la redundancia es una estrategia clave para minimizar los riesgos y asegurar la continuidad de las operaciones.
La redundancia es la madre de la fiabilidad.- Este dicho popular resume la importancia de la redundancia en la ingeniería y la informática.
En definitiva, la redundancia es un concepto multifacético. Mientras que en la comunicación suele ser un defecto a evitar, en otros ámbitos se convierte en una herramienta valiosa para aumentar la seguridad, la fiabilidad y la resistencia de los sistemas.