Es comúnmente el alma, con el sentido que los hebreos daban a esta palabra: el centro de los deseos y de la afectividad. Pero también se debe traducir muy a menudo 'mi alma' con: mi vida, o también con: yo. (1 Corintios 15:45) «Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante». (Hechos 2:27) «Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción».