La palabra "pollito/a" es un diminutivo de "pollo" utilizado coloquialmente para referirse a un niño o niña de corta edad. Su uso denota cariño, ternura y una percepción de fragilidad e inocencia, similar a la que se asocia con las crías de aves, en particular los pollos.
El origen de este uso metafórico se encuentra en la asociación visual y conceptual entre los polluelos y los niños pequeños. Los pollitos, con su suave plumón, sus movimientos torpes y su dependencia de la madre, evocan una imagen de vulnerabilidad y ternura. Esta imagen se traslada a los niños, especialmente a los bebés y niños pequeños, que comparten ciertas características como la fragilidad física, la necesidad de cuidados y la inocencia.
El uso del diminutivo "-ito/a" refuerza aún más la connotación de pequeñez y cariño. En el español, los diminutivos se utilizan con frecuencia para expresar afecto, familiaridad y cercanía. De este modo, "pollito/a" se convierte en una forma cariñosa y familiar de referirse a un niño pequeño.
Si bien no existe un registro preciso del momento en que "pollito/a" comenzó a utilizarse con este significado, es probable que se trate de una metáfora bastante antigua, arraigada en la observación de la naturaleza y la relación entre animales y humanos. El uso de animales como referentes para describir características humanas es común en muchas culturas y lenguas.
En el contexto hispanohablante, el uso de "pollito/a" está ampliamente extendido y es comprendido en la mayoría de los países. Sin embargo, como ocurre con muchas expresiones coloquiales, su frecuencia de uso puede variar según la región y el grupo social.
Es importante destacar que la palabra "pollo" tiene otros significados en español, como el animal en sí mismo (Gallus gallus domesticus) o la carne de este animal utilizada en la alimentación. La expresión "araña pollito", mencionada en la definición inicial, se refiere a un tipo de araña y no guarda relación con el uso metafórico de "pollito/a" para referirse a niños.
En resumen, "pollito/a" es una palabra cargada de connotaciones afectivas y culturales que refleja la ternura y la percepción de vulnerabilidad que asociamos con los niños pequeños.