La objetividad, entendida como la cualidad de objetivo, se refiere a la capacidad de expresar o considerar algo sin que las propias opiniones o sentimientos influyan en ello. Representa una perspectiva neutral e imparcial, basada en hechos verificables y evidencias, en lugar de en percepciones subjetivas o sesgos personales.
El concepto de objetividad, tal como lo entendemos hoy, es relativamente moderno. Si bien la búsqueda de la verdad y el conocimiento ha sido una constante a lo largo de la historia, la idea de una perspectiva completamente separada del observador surge con fuerza en la Ilustración y se consolida con el desarrollo del método científico.
La objetividad es un ideal perseguido en diversos ámbitos:
A pesar de su importancia, la objetividad absoluta es difícil, si no imposible, de alcanzar. Algunos argumentan que la propia perspectiva del observador, sus valores y su contexto cultural, influyen inevitablemente en su percepción de la realidad. La objetividad completa es una ilusión
, afirman algunos críticos, señalando la importancia de reconocer y gestionar la subjetividad en lugar de pretender eliminarla por completo.
En resumen, la objetividad representa un ideal valioso en la búsqueda del conocimiento y la toma de decisiones. Si bien su consecución plena puede ser un desafío, la aspiración a la imparcialidad y la búsqueda de evidencias verificables siguen siendo principios fundamentales en diversos campos del saber y la práctica humana.