El mesmerismo, a menudo reducido a una simple mención del "magnetismo animal", es un concepto mucho más rico y complejo que merece una exploración detallada. Su historia, usos y contexto histórico revelan una fascinante intersección entre medicina, psicología y lo que hoy podríamos considerar pseudociencia.
El término "mesmerismo" deriva directamente del nombre de su creador, Franz Anton Mesmer (1734-1815), un médico alemán. Mesmer postuló la existencia de un fluido magnético universal, una fuerza invisible que permeaba todo el universo y conectaba a todos los seres vivos, incluyendo los planetas. Creía que las enfermedades surgían de un desequilibrio o bloqueo en el flujo de este fluido dentro del cuerpo. De Planetarum Influxu in Corpus Humanum (Sobre la influencia de los planetas en el cuerpo humano) fue una de sus primeras obras donde exploraba estas ideas, influenciado por el pensamiento newtoniano y la creciente fascinación por la electricidad y el magnetismo en la época.
Para restaurar el equilibrio del fluido magnético y curar las enfermedades, Mesmer desarrolló una serie de prácticas terapéuticas. Inicialmente, utilizaba imanes para influir en este supuesto fluido. Posteriormente, abandonó los imanes, argumentando que él mismo se había convertido en un conductor del magnetismo animal, capaz de canalizarlo y transmitirlo a sus pacientes a través del tacto, la mirada y la sugestión.
El mesmerismo ganó una gran popularidad en la Europa del siglo XVIII, especialmente en Francia. Las sesiones de Mesmer se convirtieron en eventos sociales, atrayendo a la aristocracia y a la burguesía. Sin embargo, también generó controversia dentro de la comunidad médica. En 1784, el rey Luis XVI comisionó a dos grupos de expertos para investigar las prácticas de Mesmer. Uno de estos grupos, que incluía al químico Antoine Lavoisier y al médico Joseph-Ignace Guillotin, concluyó que no había evidencia científica que respaldara la existencia del fluido magnético y que los efectos observados se debían a la imaginación
y la sugestión
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A pesar del descrédito científico, el mesmerismo influyó en el desarrollo de la hipnosis y la psicoterapia moderna. Aunque la teoría del fluido magnético fue descartada, la importancia de la sugestión y el poder de la mente sobre el cuerpo, aspectos centrales del mesmerismo, fueron reconocidos y explorados posteriormente por figuras como James Braid, considerado el padre de la hipnosis moderna. El mesmerismo, aunque hoy considerado una pseudociencia, dejó una huella indeleble en la historia de la medicina y la psicología, abriendo camino a la comprensión de la conexión mente-cuerpo.