La palabra "himplar" describe el sonido característico que emiten las onzas y las panteras. Se refiere al rugido profundo y vibrante que estos felinos producen, un acto con múltiples significados y funciones dentro de su comportamiento.
Aunque la etimología precisa de "himplar" no está completamente documentada, se cree que es una palabra de origen onomatopéyico, es decir, que imita el sonido que describe. Probablemente derivó del sonido gutural y resonante del rugido de estos animales, transcrito a la forma escrita como "himplar". Su sinónimo "himpar", igualmente onomatopéyico, refuerza esta teoría.
El himplar de una onza o pantera no es un sonido casual. Cumple diversas funciones cruciales para la supervivencia y la interacción social de estos animales. Entre ellas destacan:
La referencia al himplar de las onzas y panteras se encuentra principalmente en textos antiguos y en la literatura que describe la fauna de regiones donde habitan estos animales. Debido a la limitada interacción humana con estos felinos en su hábitat natural, la palabra "himplar" no es de uso común en el lenguaje cotidiano. Sin embargo, su presencia en diccionarios y obras literarias nos permite comprender la importancia de este sonido en el comportamiento de estos majestuosos depredadores.
Aunque el diccionario define "himplar" e "himpar" como sinónimos, es posible que existan matices sutiles en su significado, quizás relacionados con la intensidad o la variación del rugido. Sin embargo, la falta de documentación exhaustiva dificulta establecer una diferencia clara y precisa.
El himplar resonaba en la selva, un sonido profundo y vibrante que anunciaba la presencia del jaguar.
En resumen, "himplar" es una palabra que evoca la potencia y la majestuosidad de las onzas y panteras, capturando en su sonoridad la esencia misma del rugido de estos magníficos felinos.