La palabra "forcate" designa un tipo de arado tradicional utilizado en Aragón, La Rioja y algunas zonas de Castilla-La Mancha. Se caracteriza por poseer dos varas o timones, lo que permite que sea tirado por una sola caballería, generalmente un mulo o un burro.
El término "forcate" proviene del aragonés "forcat", y su origen se remonta a la época medieval. Aunque la etimología precisa no está del todo clara, se cree que podría estar relacionada con la idea de "horca" o "bifurcación", haciendo referencia a la forma de las dos varas o timones que caracterizan a este arado.
El forcate se distingue de otros arados por su diseño simple y ligero, adaptado a las necesidades de la agricultura tradicional en terrenos montañosos o de difícil acceso. A diferencia de los arados de vertedera, más complejos y pesados, el forcate realiza una labor superficial, abriendo surcos poco profundos. Era especialmente útil para labrar terrenos destinados al cultivo de cereales como el trigo o la cebada, así como para preparar la tierra para la siembra de leguminosas.
El forcate fue una herramienta fundamental en la agricultura preindustrial, especialmente en zonas rurales con economías de subsistencia. Su uso se extendió durante siglos, adaptándose a las particularidades de cada región. Con la mecanización del campo en el siglo XX, el forcate fue progresivamente sustituido por tractores y arados modernos, quedando relegado a un uso marginal o testimonial. Hoy en día, su presencia se limita principalmente a demostraciones etnográficas o a la labranza de pequeñas parcelas en zonas de montaña.
El forcate, más allá de su función práctica, representa un elemento importante del patrimonio cultural y etnográfico de las regiones donde se utilizó. Es un testimonio de las formas de vida tradicionales y de la ingeniosidad de las comunidades rurales para adaptarse a las condiciones del entorno. Su conservación y estudio contribuyen a comprender la historia de la agricultura y la evolución de las técnicas de cultivo a lo largo del tiempo.
El forcate, un arado sencillo pero eficaz, refleja la sabiduría popular y la adaptación al medio en la agricultura tradicional.