La palabra "excerpta" proviene del latín excerpta, plural neutro de excerptus, participio pasado del verbo excerpere, que significa "elegir", "entresacar", "sacar fuera". Por lo tanto, su significado fundamental se refiere a una colección de fragmentos o pasajes seleccionados y extraídos de una obra mayor, ya sea un libro, un discurso, una correspondencia, etc.
En la antigüedad, la creación de excerpta era una práctica común para preservar y difundir el conocimiento. Antes de la imprenta, copiar libros enteros era una tarea ardua y costosa. Por ello, los estudiosos solían crear excerpta de las obras que consideraban más importantes. Estos extractos servían como herramientas de estudio, permitían acceder a las ideas principales de un texto sin necesidad de copiarlo íntegramente y facilitaban la difusión del conocimiento en un mundo donde los libros eran escasos.
En la época romana, la elaboración de excerpta era una actividad frecuente entre los retóricos y los gramáticos. Se creaban colecciones de ejemplos de buen estilo, citas de autores clásicos y fragmentos de obras literarias. Estos excerpta servían como material de enseñanza y como fuente de inspiración para la creación de nuevos textos.
Durante la Edad Media, los monjes copiaban excerpta de las Sagradas Escrituras, de los Padres de la Iglesia y de otros autores relevantes. Estos extractos se utilizaban en la predicación, en la enseñanza y en la meditación.
Aunque el término "excerpta" no es de uso común en el español actual, su significado sigue siendo relevante. Podemos entender "excerpta" como:
En la actualidad, la idea de "excerpta" se mantiene viva en diversas prácticas. Por ejemplo, al realizar una investigación, a menudo se recopilan citas y fragmentos de diferentes fuentes, creando una especie de excerpta moderna. También se pueden encontrar ejemplos de excerpta en antologías, florilegios y compilaciones de citas célebres.
La palabra excerpta nos recuerda la importancia de la selección y la síntesis en el acceso y la transmisión del conocimiento.