La palabra "escalón" posee una rica carga semántica que va más allá de su significado literal como parte de una escalera. Su uso se extiende a diversos ámbitos, desde lo físico y concreto hasta lo abstracto y figurado, reflejando una progresión, un avance o una jerarquía.
El término "escalón" proviene del castellano antiguo escalón, derivado a su vez del latín scalōnem, acusativo de scalō, que significa "escalera". Esta raíz etimológica nos remite a la idea fundamental de ascenso, de superar un nivel para alcanzar otro superior.
El uso de "escalón" en su sentido literal está ligado a la propia historia de la arquitectura y la construcción. Desde las antiguas civilizaciones, las escaleras y sus escalones han sido elementos fundamentales para la edificación. El desarrollo de diferentes tipos de escaleras a lo largo de la historia ha influido en la forma y función de los escalones.
El uso figurado de "escalón" para referirse a jerarquías y avances probablemente se desarrolló en paralelo a la complejidad creciente de las sociedades humanas. La necesidad de organizar y estructurar las relaciones de poder y estatus dio lugar a la metáfora del escalón como símbolo de ascenso social.
La vida es una escalera, y cada escalón una experiencia.