La palabra "enalbardar" posee una riqueza semántica que se extiende más allá de su simple definición como "echar o poner la albarda". Su origen etimológico nos lleva al sustantivo "albarda", del árabe hispánico albárda, y este del árabe clásico bardaʕa, que significa 'manta'. Añadiendo el prefijo "en-", se forma el verbo "enalbardar", que implica la acción de colocar o cubrir con una albarda. Sin embargo, con el tiempo, su significado se ha diversificado, abarcando contextos culinarios e incluso coloquiales.
En su acepción original, "enalbardar" se refiere al acto de colocar la albarda sobre el lomo de un animal de carga, principalmente mulas o caballos. La albarda, una especie de silla de montar primitiva, consistía en dos almohadillas rellenas de paja, lana u otro material, unidas por una pieza rígida y sujetas al animal mediante cinchas. Este proceso era crucial para proteger el lomo del animal del roce de la carga y distribuir el peso de manera uniforme. El oficio de enalbardar requería cierta destreza para asegurar la correcta colocación y evitar rozaduras o heridas al animal.
Con el tiempo, el término "enalbardar" se extendió al ámbito culinario, adquiriendo el significado de "rebozar". Este uso metafórico se basa en la idea de cubrir o envolver un alimento, de manera similar a como la albarda cubre el lomo del animal. En este contexto, "enalbardar" se refiere a la acción de pasar un alimento por harina, huevo batido y pan rallado antes de freírlo. Este proceso crea una capa crujiente y protectora que conserva la jugosidad del alimento en su interior.
Finalmente, en algunas regiones, "enalbardar" ha adquirido un significado coloquial relacionado con la embriaguez. Se utiliza como sinónimo de "emborrachar" o "pillar una buena cogorza". Aunque menos común que las dos acepciones anteriores, este uso se basa en la idea de quedar "cubierto" o "cargado" por los efectos del alcohol, de forma similar a como un animal queda cargado con la albarda y su peso.
En resumen, "enalbardar" es un verbo polifacético que ha evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a diferentes contextos y adquiriendo nuevos matices de significado. Desde su origen en el ámbito de la equitación, pasando por la cocina, hasta llegar al lenguaje coloquial, "enalbardar" nos ofrece una ventana a la riqueza y complejidad del idioma español.