La palabra "ecepto" es una preposición arcaica, lo que significa que está en desuso en el español moderno. Su significado es equivalente a la preposición "excepto", que se utiliza para indicar una excepción o exclusión.
"Ecepto" proviene del latín exceptus, participio pasado del verbo excipere (sacar, extraer, exceptuar). La evolución fonética desde el latín al castellano explica la pérdida de la 'x' intervocálica, un fenómeno común en la evolución de la lengua. En el castellano antiguo convivían las formas "ecepto", "excepto" y "escepto". Con el tiempo, la forma "excepto" se impuso, quedando "ecepto" relegada al desuso y considerada actualmente un arcaísmo.
En textos antiguos, especialmente de la Edad Media y el Siglo de Oro, se puede encontrar la preposición "ecepto" con el mismo valor que la preposición "excepto" actual. Su uso era común en diversos contextos, tanto formales como informales.
Todos los presentes, ecepto Juan, estaban de acuerdo.
La regla se aplica a todos, ecepto en casos de fuerza mayor.
En la actualidad, el uso de "ecepto" se limita a contextos muy específicos:
Aunque difícil de encontrar en la literatura moderna, algunos ejemplos de "ecepto" pueden hallarse en obras antiguas digitalizadas. La búsqueda en bases de datos de textos antiguos puede arrojar ejemplos concretos de su uso.
En resumen, "ecepto" es una forma antigua de la preposición "excepto". Aunque en desuso, su conocimiento nos permite comprender mejor la evolución del español y apreciar la riqueza de nuestro idioma a través del tiempo.