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El crisma es mucho más que una simple mezcla de aceite y bálsamo. Es una materia sacramental, consagrada por el obispo, que simboliza la unción del Espíritu Santo y se utiliza en diversos ritos de la Iglesia Católica, así como en algunas iglesias orientales.
La palabra "crisma" proviene del latín chrisma, que a su vez deriva del griego χρῖσμα (chrīsma), que significa "unción". Su raíz se encuentra en el verbo griego χρίω (chriō), "ungir". Esta etimología nos remite directamente a la práctica ancestral de ungir con aceites perfumados, una costumbre presente en diversas culturas con fines medicinales, cosméticos y, sobre todo, religiosos.
La unción con aceite perfumado tiene una larga historia en la tradición judeocristiana. En el Antiguo Testamento, se ungía a reyes, profetas y sacerdotes como signo de consagración y elección divina. Este acto simbolizaba la efusión del Espíritu Santo y la investidura de una misión especial. (Éxodo 29:7; 1 Samuel 10:1; 16:13)
En el Nuevo Testamento, Jesús es reconocido como el "Mesías" o "Cristo", títulos que significan "Ungido". Esta unción, sin embargo, no se refiere a un acto literal con aceite, sino a la consagración divina de Jesús como Salvador. La unción con crisma en la Iglesia, por lo tanto, se entiende como una participación en la unción de Cristo y una incorporación a su misión.
El crisma se utiliza en tres sacramentos principales:
Además de estos sacramentos, el crisma también se utiliza en la consagración de un obispo y en la dedicación de una iglesia. En este último caso, se unge el altar y las paredes del templo, consagrándolos al culto divino.
El crisma, por lo tanto, es mucho más que una simple mezcla de aceite y bálsamo. Es un signo visible de la gracia invisible de Dios. Representa la efusión del Espíritu Santo, la consagración a Dios y la incorporación a la misión de Cristo. Es un recordatorio tangible de la presencia y la acción de Dios en la vida de los cristianos.
Porque somos grato olor de Cristo en Dios para los que se salvan y para los que se pierden.2 Corintios 2:15