La palabra "criminalidad" se refiere a mucho más que la simple cualidad de ser criminal. Si bien el diccionario la define brevemente como la "cualidad o circunstancia que hace que una acción sea criminosa" y el "número proporcional de crímenes", una comprensión profunda requiere explorar sus orígenes, usos y contexto histórico.
La palabra "criminalidad" proviene del latín criminalis, derivado a su vez de crimen (acusación, delito, crimen). Su raíz se encuentra en el verbo cernere, que significa "distinguir", "separar", "decidir". Esto nos indica que, desde su origen, la idea de criminalidad está ligada a un juicio, a una distinción entre lo que es aceptable y lo que no lo es dentro de una sociedad.
La criminalidad se puede entender desde dos perspectivas principales:
La concepción de la criminalidad ha evolucionado a lo largo de la historia. En sociedades antiguas, la justicia se basaba a menudo en la venganza privada y la ley del talión. Con el desarrollo de los estados y los sistemas legales, se establecieron códigos y tribunales para juzgar y castigar los crímenes. La Ilustración trajo consigo nuevas ideas sobre el derecho penal y la justicia, enfatizando la proporcionalidad del castigo y los derechos del acusado. En el siglo XIX, surgieron las ciencias criminológicas, que buscan comprender las causas de la criminalidad y desarrollar estrategias para prevenirla.
La criminalidad no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de las problemáticas sociales que aquejan a una sociedad.- Experto en criminología
En resumen, la criminalidad es un concepto complejo que abarca tanto la naturaleza de los actos criminales como el fenómeno social de la delincuencia. Su comprensión requiere un análisis profundo de los factores legales, sociales, históricos y culturales que la influyen.