La palabra "cosmografía", derivada del latín cosmographia y este a su vez del griego kosmographia (κόσμογραφία), significa literalmente "descripción del cosmos" o "descripción del universo". Si bien el diccionario la define brevemente como "descripción astronómica del mundo, o astronomía descriptiva", su significado y alcance han evolucionado a lo largo de la historia.
La cosmografía hunde sus raíces en la antigüedad, en el deseo del ser humano por comprender el universo que lo rodea. Desde las primeras civilizaciones, se elaboraron mapas y modelos que representaban la Tierra y los cielos, mezclando observaciones astronómicas con mitos y creencias religiosas. En la antigua Grecia, figuras como Ptolomeo con su obra Almagesto, contribuyeron significativamente al desarrollo de la cosmografía geocéntrica, que colocaba a la Tierra en el centro del universo.
Durante la Edad Media, la cosmografía estuvo fuertemente influenciada por la visión cristiana del mundo, integrando la teología con las ideas heredadas de la antigüedad clásica. El mapa T y O, que representaba el mundo conocido dividido en tres continentes (Europa, Asia y África), es un ejemplo de la cosmografía medieval.
La Revolución Científica del siglo XVI y XVII, con figuras como Copérnico, Galileo y Kepler, transformó radicalmente la cosmografía. El heliocentrismo, que situaba al Sol en el centro del sistema solar, desplazó al geocentrismo, dando lugar a una nueva comprensión del cosmos y sentando las bases de la astronomía moderna.
En la actualidad, el término "cosmografía" se utiliza con menos frecuencia, habiendo sido en gran medida reemplazado por "astronomía" y "cosmología". Sin embargo, la cosmografía sigue siendo relevante en ciertos contextos, como la descripción de la estructura a gran escala del universo y la distribución de las galaxias.
La cosmografía es un puente entre la observación del cielo y la comprensión del universo.
En resumen, la cosmografía ha sido una disciplina fundamental en la historia de la ciencia, evolucionando desde las primeras representaciones míticas del universo hasta la astronomía y la cosmología modernas. Su legado perdura en nuestra comprensión del cosmos y en la búsqueda continua de respuestas sobre nuestro lugar en el universo.